CEMCUDD IV

Sønderjylland

Sé que algunos no darán crédito a sus ojos cuando lean esto pero, echaré de menos Sønderjylland el día que deje Dinamarca. Lo cierto es que ya la echo de menos…

Kilde: Heriksfoto

Sønderjylland es la tierra que se extiende en el límite de la península de Jylland hasta abrazar Alemania, el hogar de los grandes patriotas daneses, un territorio con su propio dialecto, sønderjysk, y una palabra clave “mojn”, un saludo que sólo utilizarás en esta región.

Al contrario que el resto de los habitantes de Dinamarca, los sønderjyder son daneses por elección propia tras un referendum en 1920 que los convirtió en nórdicos pese a su previa condición de alemanes, esto los lleva por derecho, a considerarse los más daneses entre los daneses. Casi todo aquel que posee un jardín tiene instalado un asta de bandera para, en los días señalados, izar orgulloso la Dannebrog. Es un espectáculo digno de ver, un pueblo engalanado con cientos de banderas que ondean al sol un día que amanece claro, donde el rojo de las telas centellea enmarcado en el azul del cielo. Vivir en Sønderjylland lleva implícito esa sensación de pertenencia a una comunidad única, histórica, tradicional, orgullosa de quién es y de su papel en el conjunto.

Kilde: Pusteblomster

En el largo invierno escandinavo, la región parece dormida hasta que los rayos del sol, la primavera o esa estación ligeramente parecida a un verano, ilumina los campos de cultivo infinitos que cubren el paisaje, los pinta de colores, el marrón de los cereales, el verde del maíz y las patatas y el precioso amarillo de la colza y la mostaza. Entonces es tiempo de disfrutar de algunos privilegios deliciosos como ir a comprar patatas nuevas, fresas o guisantes al vecino quien te los vende a buen precio y recién arrancados de la tierra. Son productos que es imposible no echar de menos, como el delicioso Sønderjyskrugbrød, pan de centeno especial de la región o la famosa sønderjyskrugbrødlagkage, una fantástica tarta en la que el bizcocho se elabora con ese pan de centeno. Si bien en el resto del país también es posible encontrarlo y, finalmente, elaborar la tarta, ¿no sabe mejor en Sønderjylland?

Con el buen tiempo comienzan las fiestas locales. Rastrillos, competiciones de arrastre de tractores, carreras de caballos en las que los jinetes tienen que atravesar aros con un palillo, actuaciones de las bandas municipales… Y en cualquier fiesta que se precie, un puesto de salchichas y cervezas, porque sin esos dos elementos, una fiesta no puede denominarse tal.

Kilde: dinby.dk

Cualquier fin de semana, o una tarde en que la jornada laboral ha sido corta, es buen momento para acercarse hasta el país vecino y realizar una típica compra monstruosa de bebidas, alcohol y golosinas y, con el nuevo impuesto sobre los productos grasos, supongo que ahora también de queso. “Todo es más grande en Alemania”.

Pero más allá del paisaje, las salchichas y los descuentos alemanes, lo que te rompe el corazón el día que dejas esta tierra, es decir adiós a los grandes amigos que allí encontraste. Echo especialmente de menos a mi querido Tommy, sønderjyde de pura cepa, de una larga estirpe de sønderjyder, que tiene primos en cada pueblo de los alrededores y que conoce historias sobre todo aquel de la región que ha llegado a ser alguien. Un hombre grande, en todos los sentidos, capaz de cocinar cualquier cosa en su barbacoa, que piensa que las salchichas son un buen entrante en toda comida y que en su casa siempre guarda una cerveza fría, comprada en Alemania, para obsequiar a los amigos.

Sønderjylland, tu orgullo, tus tradiciones, tu carácter único, eres una da las cosas que echaré de menos el día que deje Dinamarca.