Jeg ved ikke, om du nogen sinde har oplevet en torvedag eller et loppemarked i Spanien, men jeg siger dig, det er en oplevelse du ikke må gå glip af. I alle byer er der et ugentligt marked, alle med deres særlige karakter.
Markedet bugner af billige tilbud på tøj, sko, bijouteri, lingeri… Det er ukurante varer, som bliver købt efter vægt på fabrikkerne, opfindsomme kinesiske kopier som P&G (Polce & Gabbana?) frasorterede ting fra butikkerne og røverkøb, som sælgeren har opdrevet Gud ved hvor.
Fuente: Lineas de Fuga
Varerne ligger dynget op i broget mangfoldighed, der er ingen prøverum, man kan ikke få alle størrelser, – og prisen afhænger af den handlendes humør, hvor meget der er blevet solgt i dag, og om du ser ud til at ville bruge penge eller ej. Til gengæld er prisen latterligt lav og man kan altid prutte om den.
Markedernes særlige charme skyldes de handlendes måde at gøre reklame på. Af deres veltrænede lungers fulde kraft prøver de at tiltrække kunderne ved at anprise varerne på et ikke ligefrem korrekt spansk: chandales, jerseles… Selvom tshirten hedder P&G bedyrer de, at de forhandler den sidste mode i Dolce & Gabbana, og deres ‘Pandorasmykker,’ er i virkeligheden kulørte plasticstumper, til at hænge på armbånd, som imiterer de berømte danske charms-kæder.
Når du går forbi deres bod råber de komplimenter, eller de klager: “køb noget her, jeg har slet ingen ting fået solgt i dag”, “Køb hos mig, du ser så rig ud”. Undertiden lykkes det dem at få dig til at standse op ved boden, andre gange smiler du bare venligt og går videre.
Særligt i de mindre byer kan markedet tillige omfatte et marked, hvor oplandets frugt- og grøntavlere sælger deres produkter, fulde af smag og farver, til meget rimelige priser. Man kan også købe tørrede bælgfrugter, krydderier, blomster og endda små husdyr. Kunne det ikke være sjovt at tage en lille spansk høne med hjem som kæledyr?
Nogle loppemarkeder har en lang tradition og er berømte for deres store udvalg. Det gælder for de enestående ‘rastros’ i Madrid og Barcelona. Her er marskandiserboder, her forhandles antikviteter, samlerobjekter og rariteter, ligesom på de typiske danske loppemarkeder.
Hvis denne beskrivelse har givet dig lyst at besøge et spansk marked, så skal du ikke vente for længe. Rundt omkring ændres kommunal lovgivning, så der bliver nye regler for markedernes struktur og hele miljøet, så om føje tid er de måske forsvundet eller har mistet deres maleriske karakter.
Byrådet i León er i færd med at udarbejde et regulativ, ifølge hvilket det bl.a. “totalt forbydes at frembringe støj, råben og skrig”. Desuden påbydes det, at alle varer skal forsynes med prissedler, som tydeligt kan ses, og så bliver det slut med at prutte om prisen.
Si viajas a Dinamarca con tiempo suficiente para visitar algo más que Copenhague, uno de esos lugares de parada obligatoria es Roskilde, una pequeña ciudad al noroeste de la capital a la que es posible llegar en a penas 25 minutos en tren.
Roskilde guarda dos tesoros turísticos de gran valor: el museo vikingo, en el que podemos ver los barcos rescatados del fondo del fiordo y sus reconstrucciones, y la catedral, una impresionante edificación en ladrillo rojo, declarada patrimonio de la humanidad, que sirve como mausoleo para los reyes daneses.
Quizás otro día te cuente porqué merece la pena coger el tren hasta Roskilde y visitar su museo, pero hoy quiero hablarte de la magnífica catedral de un estilo a medio camino entre el románico y el gótico, impregnada de los detalles únicos de la arquitectura nórdica.
Su signo distintivo, lo que la hace diferente a todo lo que hayas visto antes, es su condición de mausoleo. Las capillas que hace siglos, en sus orígenes católicos, guardaban santos y altares, se han convertido en majestuosos monumentos funerarios que marcan el paso del tiempo a través de los cambios de estilo arquitectónico y escultural desde el s.XV hasta nuestros días. De hecho, la catedral ya tiene un espacio reservado para el sarcófago de la actual reina de Dinamarca, Margarita II, y en él se exhibe un boceto del trabajo en cristal y oro que guardará sus restos mortales.
Merece la pena tomar de la mano el folleto que te entregan junto a la entrada y realizar la visita, en la medida de lo posible, en orden cronológico. Disfrutarás de un viaje en el tiempo por el mundo del arte y la historia de Dinamarca. Desde Harald Blåtand cuyos restos se cree que están guardados en uno de los cuatro pilares del altar mayor, pasando por la gran reina Margarita I que consiguió tener bajo su dominio Dinamarca, Noruega y Suecia, hasta Federico IX, padre de la reina actual, quien descansa en una sencilla tumba de piedra en el exterior junto a la puerta principal.
Fuente: www.kulturarv.dk
Si además eres de los que disfrutan del lado misterioso de los grandes edificios históricos y te gusta conocer sus leyendas y curiosidades, la catedral de Roskilde también guarda algunos secretos. Aquí te dejo cuatro de las muchas historias que se cuentan para añadir así un poquito de sal y pimienta a tu paseo entre sus muros centenarios.
Disfruta de la visita, merece la pena.
La tumba del caballo fantasma
La girola de la catedral de Roskilde guarda desde el siglo XIV la tumba del caballo fantasma, una losa negra pulida que sobresale del suelo.
Antiguamente la gente solía escupir sobre ella para espantar la mala suerte dado que las leyendas cuentan que un caballo fantasma es un ser de tres piernas y ojos de carbón incandescente que anuncia la muerte y la mala suerte. Cruzarse con un caballo fantasma, Helhest, es una sentencia de muerte segura.
Tanta superstición rodeaba la tumba que en 1970 fue abierta para descubrir su contenido. Sorprendentemente, en lugar del esqueleto de un equino, aparecieron huesos pertenecientes a varias personas. Quienes son, porqué están enterrados allí o porqué esta tumba está rodeada de tan negra leyenda es un misterio.
Jep Heye, el cantante de la catedral
Uno de los epitafios más curiosos de las losas funerarias del suelo de la catedral de Roskilde es el que cuenta la historia del cantante de la catedral Jep Heye.
La leyenda en relieve relata su repentina e inesperada muerte cuando fue a visitar a Klaus Daa en la localidad de Ravnstrup. Allí se emborrachó a base de hidromiel y aguardiente con pimienta y al volver a casa le sorprendió una gran tormenta con lluvia frío y viento. Por este motivo, decidió tumbarse dentro del carro a dormir esperando que pasara la tormenta y cayó en un sueño tan profundo que no se le pudo despertar, ni siquiera haciendo sonar todas las campanas de la catedral. Por eso todavía sigue sumido en el sueño al resguardo de la Catedral de Roskilde.
Søren Olsen
En otra de las lápidas del suelo de la catedral podemos encontrar grabado un esqueleto rodado por una serpiente y que sostiene entre las manos un reloj de arena.
Una leyenda dice que la losa se corresponde a la tumba de la hija de un canónigo que murió por su propia vanidad y egoísmo.
Su padre debía viajar al extranjero y antes de irse le entregó una importante suma de dinero para que, en caso de que muriera durante el viaje, lo diera en su nombre como limosna para los necesitados. El canónigo falleció y su hija, movida por la codicia, decidió emplear el dinero destinado a los pobres en un collar para sí misma. En cuando lo colgó de su cuello, el collar se transformó en una serpiente que comía todos los alimentos que la chica intentaba llevarse a la boca. Así, después de dos días, la hija del canónigo moría de inanición.
Sin embargo, no parece haber nada de cierto en esta leyenda ya que la tumba pertenece al propio canónigo, Søren Olsen, y el símbolo del esqueleto con el reloj de arena era muy común en el siglo XVI, época de la que data la tumba.
Botín de guerra
El monumento funerario de Christian III que se encuentra en la capilla de los tres reyes magos estuvo en 1576 en manos de las tropas españolas.
Estas lo tomaron como botín de guerra en la conquista de la ciudad holandesa de Antwerpen, lugar dónde residía el escultor al que se había encargado la obra.
Su viuda tuvo que pagar 1000 florines cómo rescate y así poder entregar la escultura a los reyes daneses.
El otro día me acerqué hasta el Lidl y lo encontré inusualmente abarrotado. Dos de las tres cajas estaban abiertas y en ambas había una cola considerable. Por primera vez en mucho tiempo, me tocó esperar un buen rato para poder pagar y volver a casa. ¿A qué se debía esta muchedumbre?
En cuanto miré a mis compañeros en la fila me di cuenta del motivo que había arrastrado a tanta gente hasta este super que suele estar solitario: una oferta de pizzas congeladas estilo americano.
Fuente: blog Coma comos olhos
Casi todos a mi alrededor iban cargados con cuatro cajas de pizza “american style”, el máximo que la oferta permitía por cliente, y en algunos casos se trataba de grupos que se habían puesto de acuerdo para poder comprar una mayor cantidad. Delante de mi, una señora con su padre utilizaba este truco para llevar a casa ocho cajas de pizza, en la fila de al lado, cuatro amigos se habían juntado para volver con un cargamento de 16 pizzas congeladas.
La verdad es que no salía de mi asombro dado que desconocía el amor de los daneses, o al menos de los habitantes de mi ciudad, por las pizzas congeladas. Un amor que los había llevado a acudir en masa, el primer día de la oferta, organizando grupillos para poder llevarse el mayor número posible de cajas a casa. ¿Tan deliciosas son estas pizzas?
No, no he caído en la tentación de las 8.47 kr (1.13 €) que cuesta cada unidad y no las he probado, pero mi experiencia me dice que se suele tratar de un masa que se queda demasiado tiesa después de pasar por el horno, una salsa de tomate y un queso rallado en cantidades insuficientes y unos ingredientes esparcidos para llenar la superficie sin llegar a conseguirlo.
Si descartamos la posibilidad de que estemos hablando de un manjar delicioso a precio de ganga, quizás la razón para que tantos se animen a comprar es lo simple que resulta en esos días de desgana, dónde no apetece ponerse ante los fogones ni para hacer una simple tortilla francesa, encender el horno, dejar caer dentro la pizza y esperar 20 minutillos para tener la cena lista. Claro que yo esos días prefiero llamar al pizzero, aunque me va a costar al menos cinco veces más, y así llevarme a la boca algo sabroso y con la mezcla de ingredientes que a mí me gusta.
No es la mejor solución, lo reconozco. Simplemente deberíamos sacudirnos la desgana y preparar una buena ensalada, una opción mucho más sana teniendo en cuenta que sólo un cuarto de las “american style” tiene 200 kcal y un 6% de lo que comemos es grasa pura. Mientras con una buena y simple ensalada mixta, obtendremos la mitad de calorías y una buena dosis de vitaminas, eso incluso contando con un aliño de aceite de oliva.
Hablando de ello con mi querida compañera de blog, Eva apuntaba que quizás el misterio detrás de la avalancha compra-pizzas es una simple cuestión publicitaria.
Recibimos el folleto en casa dónde con grandes letras nos hablan de un precio increíble, una oportunidad única que no podemos dejar pasar, una oportunidad tan exclusiva que “sólo” podemos comprar cuatro unidades de ella. Por supuesto, no nos lo queremos perder y vamos corriendo al supermercado a comprarlas antes de que se agoten. Y además nos llevamos al abuelo para que él coja otras cuatro y aprovechar al máximo el ofertón. Y volvemos a casa orgullosos de nosotros mismos cargados con un botín de ocho cajas de pizza que a duras penas caben en el congelador.
Recordaremos este día meses después, quizás ya no tan orgullosos, cuando abramos el cajón del congelador y veamos todavía esperando la última pizza hawaiana. Esa que durante tanto tiempo hemos evitado comer después de acabar hartos del “american style” de siete pizzas anteriores. Pero la abriremos, la empujaremos dentro del horno y tendremos la cena lista en 20 minutillos. ¡Y a precio de ganga!
Si preguntas a los habitantes de Copenhague cuál es el mejor medio para descubrir los encantos de su ciudad, uno de cada cuatro responderá que hay que conocerla a través de sus canales. El periódico Urban acaba de publicar una encuesta dónde el 25% de los entrevistados recomendaban a los turistas realizar una de las muchas rutas en barco que recorren los principales monumentos de la ciudad. Las ventajas de esta opción son claras: es barato y se ve mucho en poco tiempo.
El viaje por los canales cuesta 40 kr (unos 5 euros) y comienza o bien en la Iglesia de Holmen o bien en Nyhavn, el puerto de las casitas de colores que sale en todas las guías turísticas de Dinamarca. Desde el barco, cuyo periplo dura aproximadamente una hora, se pueden contemplar, entre otros, los edificios del nuevo teatro de la ópera, la sirenita, el palacio real o la Iglesia de Holmen mientras un guía nos va relatando, seguramente en inglés, las particularidades de aquello que estamos viendo.
Como alternativa un poco más económica y pensada para quienes gustan de la opción “viajar por libre” y explorar por su propia mano los rincones turísticos, os propongo un viaje en autobús, para ser precisos, en barco-bus (havnebus).
Vamos a realizar nuestra propia ruta por los canales en la línea de autobús urbano, operada en lancha, que recorre uno de los principales canales. El viaje nos costará así 24 kr (unos 3 euros), y el billete será válido durante una hora para todos los medios de transporte público.
La parada del barcobús se encuentra a los pies del puente “Langebro” a orillas del canal. Desde el centro de Copenhague, es decir, la plaza del ayuntamiento, sólo tendremos que recorrer la calle H. C. Andersens Boulevard para llegar hasta allí.
La ruta que tomaremos es: Det kongelige bibliotek – Nordre toldbod, línea 902.
Una vez en el barcobús, la mejor forma para disfrutar de las vistas es salir por la puerta trasera de la embarcación a una pequeña terraza al aire libre que tiene en su parte posterior pero, si se tiene la mala suerte de encontrarse en un día de lluvia, se puede contemplar el paisaje desde las ventanas de la nave casi casi tan bien como desde el exterior.
El Diamante Negro – Det kongelige bibliotek
Nada más arrancar, lo primero que captará tú atención será la imponente mole negra de la biblioteca real.
El edificio recibe el nombre de “Diamante Negro” debido a su fachada formada por 2.500 m2 de láminas de granito negro pulidas que le confieren el brillo y el color al que debe su nombre. La parte central más clara, de forma triangular, es una imponente cristalera que recorre toda la altura del edificio, gracias a la cual, desde su interior, se puede contemplar una vista completa del canal que dota a la biblioteca con uno de los más bellos adornos posibles.
La torre de la bolsa
Después de pasar bajo el primer puente, todavía a babor, aparecerá la curiosa torre en espiral del edificio de la bolsa. Recibe el nombre de Dragespiret, la espiral de los dragones, al estar formada por cuatro colas de dragón enroscadas sobre sí mismas.
Existe la creencia popular de que la torre ejerce de talismán protector sobre el edificio ya que durante siglos ha sobrevivido milagrosamente a los incendios declarados en casi todas las construcciones colindantes.
La iglesia del Salvador – Vor Frelsers Kirke
Cambiamos la mirada al lado de estribor y encontramos otra torre en espiral, la Iglesia del Salvador. La torre está formada por 400 escalones en cuatro vueltas, protegidos por una barandilla de hierro dorado, que llevan hasta el globo que la corona y dónde se asienta la figura de El Salvador.
Se terminó en 1752 y se considera desde entonces una especie de prueba de hombría subir hasta la cúspide y tocar el globo. La dificultad del reto estriba en que está construida en madera de roble y se mueve un tanto cuando sopla el viento.
Hay diferentes leyendas, algunas ciertas y otras no tanto, relacionadas con la historia de esta torre. Una de ellas relata que su arquitecto se suicidó lanzándose desde la cúspide cuando al terminar cayó en la cuenta de que había construido la espiral en giro hacia la derecha y no a la izquierda como el rey le había encargado.
Nyhavn – El puerto de las casitas de colores
El barcobús se detiene por un instante en Nyhavn y, aunque bien es cierto que no se llega a apreciar en todo su esplendor, sí que es posible atisbar parte de su encanto cuando la nave se acerca hasta él.
Nyhavn significa “puerto nuevo”, nombre curioso para un lugar con más de 300 años de antigüedad, y que todavía alberga los edificios construidos en sus orígenes. Por un lado está franqueado de casas coloridas, un tanto esquinadas, que antes eran comercios y prostíbulos dedicados a los marineros y hoy albergan bares y restaurantes. Del otro, el puerto con sus barcos anclados, algunos modernos y otros más antiguos construidos en madera, que antes fueron instrumento de trabajo de pescadores. Un conjunto variopinto de colores y olores que confieren al lugar un encanto especial que merece la pena disfrutar.
A la derecha de la parada, está el edificio del teatro nuevo de la ciudad, Skuespilhus, que podremos admirar cuando, al salir, el barco recorra su fachada.
Operahus – El edificio nuevo de la opera
Nos dirigimos ahora hacia la otra orilla del canal hasta el nuevo edificio de la ópera inaugurado en 2005. Su forma recuerda a una pagoda china con su tejado oscuro y su gran cristalera redondeada inspirada en la forma de una caracola.
El edificio fue un regalo a la ciudad de Copenhague de la Fundación A.P.Møller, dueño de la empresa Maersk y uno de los hombres más ricos del mundo según Forbes.
La Opera está construida al final de un eje formado por la Iglesia de Federico (Marmorkirken – Frederiks kirke) y el Palacio Real (Amalienborg), por ello, si cruzamos la vista al otro lado del canal, veremos, justo enfrente, los palacetes que conforman la residencia de la reina y la imponente cúpula verdosa de la Iglesia.
El viaje toca a su fin. La próxima parada nos deja en Langelinie (parada de Nordre toldbod) dónde debemos apearnos. Es tiempo de continuar el recorrido a pie. Allí encontraremos la Iglesia anglicana de St. Alban, única en el país, la fuente de Gefion, la Sirenita y el recinto de la ciudadela, un conjunto de imprescindibles cuando se decide visitar Copenhague.
Tómate tu tiempo, refréscate en la fuente, aparta como puedas a los japoneses y hazte una foto junto a la Sirenita, recorre la Ciudadela sin olvidarte de visitar la zona de cañones y el molino y cuando termines, si no ha pasado una hora, coge el barco de vuelta, no necesitas un billete nuevo, pero esta vez, baja en Nyhavn. Te has ganado una cervecita en una de sus terrazas, o si te parece demasiado caro, compra una en algún kiosko y siéntate a tomarla en la orilla del muelle como hacen los daneses.
Si vas a hacer turismo en Copenhague este verano, tendrás la mala suerte de encontrarte el jardín botánico en plena renovación. Y digo mala suerte porque se trata de una de esas grandes joyas que uno no debe perderse al visitar la ciudad.
El parque fue creado en 1600 y en la actualidad se ha convertido en un oasis de paz en pleno casco urbano. Con sólo unos pasos hacia su interior, se pasa del bullicio ensordecedor del tráfico de Nørreport, a la tranquilidad de un parque paradisíaco, que discurre a orillas de un tranquilo lago, dónde se refleja la fantástica estructura de cristal y metales que conforma el invernadero.
El acceso tanto a los jardines como a la “Casa de las palmeras”, nombre del edificio principal, es gratuito por lo que, de camino a Rosenborg, el castillo dónde se guardan las joyas de la corona, merece la pena tomarse un descanso y dar un paseo por los jardines disfrutando de su quietud y de la belleza de las plantas que alberga.
Desgraciadamente y debido a la renovación, parte de su encanto, sosiego y atmósfera relajante se ha esfumado. Aquí y allá encontrarás escavadoras, vallas metálicas y obreros trabajando. Te toparás con sendas y zonas cerradas y descubrirás que, entre las plantas y flores que confieren belleza al lugar, crecen sin pudor cardos y ortigas. Algunas de estas últimas se asoman a los bordes de los senderos, por lo que deberás caminar con cuidado si no quieres llevarte de souvenir una rozadura que escuece como el demonio.
En mi última visita, junto a las escavadoras y las ortigas, también tuve el placer de disfrutar de los cánticos de un borracho que dormía la mona sobre el césped y las latas de cerveza que él u otros visitantes habían dejado tiradas aquí o allá a pesar de que el jardín está plagado de papeleras.
Todo el conjunto hace que el jardín botánico desluzca y su recorrido no tenga la magia y el encanto que le impregnaban hasta hace muy poco. A pesar de todo, sigo pensando que es una visita imprescindible en la ruta turística por la ciudad. Desafortunadamente, hay que hacerla cerrando los ojos a los detalles más molestos y concentrándose en el paisaje y la visión imponente del invernadero de cristal.
Las obras en el jardín botánico tienen como fecha de finalización septiembre del 2012
El miércoles pasado el periódico Ekstrabladet advertía a los consumidores daneses: ¡Cuidado, fresas con mierda a la venta! Mediante fotografías y vídeos, tomados de forma clandestina en una de las mayores plantaciones de fresas del país, mostraban cómo los recolectores hacían sus necesidades en el bosque cercano y después volvían al trabajo sin lavarse las manos.
El artículo se convirtió rápidamente en un escándalo nacional y tanto las grandes cadenas de supermercados como los principales distribuidores decidieron dejar de comprar dichas fresas. Autoridades y público en general se llevaban las manos a la cabeza asqueados por la falta de higiene de los trabajadores y preocupados por las posibles enfermedades que pudieran contraer. Los responsables del Plantedirektoratet, la dirección general del Ministerio de agricultura, pesca y alimentación encargada del control de la producción de alimentos, se apresuraron a investigar el caso y visitar el cultivo motivo del artículo.
Fuente: baker st.
Las condiciones de trabajo
Si los temporeros acuden al bosque para “aliviarse” se debe a que sólo hay un baño disponible para 150 trabajadores. El estado de dicho baño, después de pasar por él 150 personas, es indescriptible, decir insalubre es quedarse corto. Sólo este dato debería ya ser suficiente para cuestionarse las condiciones laborales que deben estar soportando los recolectores de Europa del este que trabajan en la plantación pero parece que esta cuestión no preocupa a nadie.
Todas las informaciones e investigaciones se centran en la posibilidad de que las fresas estén contaminadas, que sean peligrosas, pero nadie ha dedicado un mínimo pensamiento a las condiciones laborales de los recolectores. Y sin duda algo pasa con en el negocio de Jeppe Pedersen, el propietario en cuestión, quien tiene pendiente una multa de 175.000 € por el pago de salarios ilegalmente bajos a sus jornaleros. Además, otros productores de fresas no se extrañan cuando se ha relacionado el nombre de Pedersen con el escándalo y aseguran que 3F, uno de los mayores sindicatos del país, lleva tiempo detrás de él.
El dueño, por supuesto, con un alarde de cara dura digna del más hábil de los políticos corruptos, niega todo y amenaza con despedir a los culpables, los trabajadores pillados “in fraganti” en el bosque cercano.
¿Por qué esa falta de preocupación por los jornaleros implicados en el escándalo?
Sinceramente, no encuentro una respuesta. Puede que por ser extranjeros y además temporales o puede que se deba simplemente a nuestra tendencia patológica a mirarnos el propio ombligo. Lo importante es que yo no enferme, que no enferme mi familia, lo demás no me preocupa.
Sea como sea, la justicia a veces llega por caminos extraños. Al Capone pudo ser encerrado gracias a un caso de impuestos y este productor sin escrúpulos, que mal paga a su mano de obra extranjera, a la que ni siquiera facilita un lugar decente para hacer sus necesidades, de aquí en adelante lo va a tener muy difícil para vender sus fresas.
I marts måned besluttede den spanske regering at nedsætte den maksimale hastighedsgrænse på motorveje til 110 km/t for at spare brændstof. Den gang nåede oliepriserne historiske højder: $ 110 for en tønde råolie, og det kunne landets økonomi ikke bære.
I de fire måneder med den lavere hastighedsgrænse er der sparet 450 millioner euro, benzinforbruget er faldet med næsten 6% i forhold til de samme måneder sidste år, og der har været færre trafikulykker. Ikke desto mindre har regeringen besluttet at ophæve denne forholdsregel, selv om de anerkender dens succes. Hvordan kan det dog være?
Foto: Alberto Dilolli, elmundo.es
Ifølge indenrigsminister Alfredo Pérez Rubalcaba “giver det ikke længere mening”, fordi “omstændighederne har ændret sig”. Prisen på råolie er nede på $ 106 pr. tønde, og man forudser et yderligere fald.
Det er værd at notere sig, at prisfaldet skyldes, at Det Internationale Energi Agentur (IEA) har besluttet at udbyde 60 millioner tønder olie fra deres strategiske reserver for at opveje manglen på olie fra Libyen. Det er kun tredje gang i IEA’s historie, at det har været nødvendigt at bruge af reserverne, og dette skridt giver aldeles ikke grund til optimisme.
I øvrigt må man tage i betragtning, at den almindelige forbruger ikke mærker svingningerne i prisen pr. tønde råolie. For ham eller hende er det benzintankens pris, der tæller. Ifølge officielle EU-kilder kostede en liter 95 oktan-benzin i Spanien 1,284 euro i uge 8, og i denne uge 26 solgtes den til 1,323 euro. Diesel er steget fra 1,247 til 1,272 euro. I dag koster det altså mere at tanke op end den gang i marts, da vi måtte til at sænke hastigheden.
For den nuværende regering har nedsættelsen af den maksimale hastighed på motorvejene været et af de mest upopulære initiativer. For få dage siden viste en rundspørge fra det spanske trafiksikkerhedsråd (Fundación Española para la Seguridad Vial), at 55% af bilisterne var imod at forlænge begrænsningen. En af de vigtigste grunde var, at bilisterne ikke kunne se nogen tydelig hensigt eller formål med hastighedsbegrænsningen.
Fuente: Autoescuela Gong
Det er uden tvivl en grundlæggende svaghed, at de almindelige borgere aldrig har fattet, hvorfor de skulle køre langsommere, de har bare set beslutningen som et lune eller en fiks idé fra regeringens side.
Det er heller ikke så nemt at se meningen, for vi taler om økonomiske facts, som man skal være lidt af en specialist for at analysere.
Ifølge industriminister Miguel Sebastián “forbløder den spanske økonomi” på grund af afhængigheden af importeret brændstof. Olieimporten tegner sig for 25 milliarder euro, dvs. 62% af underskuddet på den spanske handelsbalance.
Mariano Marzo, geologi-professor ved instituttet for energi-ressourcer på Universitetet i Barcelona, oplyser, at de fem europæiske lande, hvor udlandsgælden er vokset mest, er præcis dem, der er mest afhængige af olieimporten. Vi taler om Irland, Grækenland, Spanien, Portugal og Italien. I Spanien står olie og benzin for 50% af energiforsyningen, mens gennemsnittet i EU er på 37%.
Hvis nedsættelsen af maksimums-hastigheden var blevet ledsaget af en bevidstgørende oplysningskampagne, kunne initiativet måske være fortsat, som al fornuft tilsiger. Tallene viser tydeligt dets succes, og alligevel tør den regering, som snart står til valg, ikke stå ved denne beslutning, der er lige så omstridt som anti-tobaks-loven. Det er åbenbart vigtigere at gøre sig gode venner med vælgerne end at spare på valutaen og den fossile energi.
Desværre tyder alt på, at vi endnu en gang kommer til at se, hvordan den sunde fornuft og hensynet til trafiksikkerhed, miljø og ressourcer, taber kampen mod de politiske interesser, specielt nu hvor alle ruster sig til parlamentsvalget.
Como cada mañana de viernes, el puesto del pescado estaba instalado en la plaza y, por primera vez, me he acercado hasta él pensando en llevarme a casa algo del delicioso pescado ahumado que se puede encontrar en Dinamarca.
Me he ido de allí con dos filetes de caballa ahumada, la sonrisa que se le pone a uno cuando le han atendido con amabilidad y un “qué tenga un buen fin de semana” resonándome en los oídos. Si el pescado está bueno, y no dudo que lo estará por la pinta que tenía y el olorcillo que desprendía, seguramente volveré el próximo viernes ¡por que así da gusto!
Fuente: http://strikmadogandetgodt.blogspot.com/
Un poco más adelante he entrado en la frutería y al ir a coger unas uvas el frutero me ha detenido, se ha llevado la caja y con una sonrisa me ha dicho al volver: “Las que quedaban ahí no eran buenas, ya no están frescas, coge de estas”. Dos grandes racimos de uvas blancas han hecho compañía al pescado de vuelta a casa.
Mi frutero y mi pescadero tienen que lidiar con una cantidad limitada de compradores, los que vivimos aquí, y sin duda les interesa cultivar el buen trato al cliente para que al día siguiente y al otro y al otro volvamos a su tienda y no a la que hay tan sólo unos metros más allá o más acá. Al fin y al cabo, la fruta o el pescado se pueden encontrar más o menos con la misma calidad o precio en otros establecimientos.
Un contrapunto a mis tenderos más próximos se puede encontrar en los dependientes de los negocios turísticos de Copenhague.
No hace mucho asumí la siempre agradable tarea de ejercer de guía turístico para unos amigos y en varias ocasiones fuimos tratados con descortesía en algunos bares, restaurantes o tiendas. Ciertos dependientes nos atendían con desgana y hastío, como si su trabajo fuera una pesada carga rozando lo insoportable y te hicieran un favor por venderte algo. En otros casos sufrimos burlas o malas caras por tener acento o no conocer una determinada palabra en danés o inglés.
Algunos de estos negocios dirigidos al turismo no tienen entre sus prioridades ofrecer un servicio de calidad. Lo importante es su emplazamiento y por tanto el turista se ve abocado a acudir a ellos teniendo que soportar el trato o maltrato que se le quiera dispensar. No se espera que el turista vuelva y se toman licencias con él que serían inconcebibles si el negocio dependiera de los compradores locales. Para estos establecimientos el turista es un ser capaz de soportar cualquier cosa, que no se entera, al que se puede estafar o burlar.
Fuente: bussines.dk
Provengo de una de esas ciudades siempre llenas de visitantes y, como en todas ellas, la zona centro está salpicada de restaurantes dirigidos al turismo, que te venden comida “típica”, de muy baja calidad a precios exorbitantes o irrisorios, se dan los dos extremos. Para los dueños de estos negocios el principio es el mismo que para las tiendas de Copenhague: los turistas no vuelven, hay que aprovecharse de ellos ahora y sacar el máximo beneficio posible, el buen servicio, la amabilidad en el trato o la paciencia cuando desconocen el idioma local son extras innecesarios.
Esta forma de negocio sin embargo tiene los días contados y a la larga llevará a la ruina a dichos establecimientos. El motivo principal es que, afortunadamente, vivimos en la era de la comunicación y el nombre de estos lugares acaba saltando aquí y allá en la red, en páginas de viajes, guías turísticas, foros, blogs de viajeros…
Hoy en día se hace turismo con una lista tanto de sitios a visitar como de lugares a evitar. Con una búsqueda simple se puede averiguar rápidamente en qué hoteles lo ofrecido en sus folletos publicitarios no se corresponde con la realidad, qué restaurantes mantienen una mala relación calidad precio, en cuales se ofrece un mal servicio o comida y qué atracciones turísticas ocultan trampas o gastos extra para los visitantes. Con un poco más de tiempo, y gracias a las crónicas de algunos viajeros, es fácil estar al día de estafas, abusos o maltrato en todo tipo de establecimientos. La calidad deficiente en el servicio al turista es difícil de ocultar y el número de incautos que “pican” se va reduciendo día a día.
Llegados a este punto, siento la enorme tentación de dar el nombre y ubicación de aquellos lugares dónde recibí un trato especialmente desagradable pero dejaré que el karma, Internet y el tiempo cobren justa venganza sobre estos negocios y con un poco de suerte ya habrán desaparecido para mi próxima ronda turística.
Lars Hedegaard, miembro parlamentario del partido de ultraderecha danés, Dansk Folke Parti, hacía en diciembre del año pasado la siguiente declaración en referencia a los musulmanes: “Violan a sus propios hijos. Lo oímos constantemente. Las niñas en las familias musulmanas son violadas por sus tíos, sus primos y su padre”.
Fuente: Webislam.com
Su compañero de partido, el sacerdote protestante Jesper Langballe, un mes más tarde, y en la misma línea, afirmaba que “los padres musulmanes matan a sus hijas y cierran los ojos cuando sus tíos las violan”.
Frente a este tipo de declaraciones, de marcado carácter racista y que dirigen el odio hacia un grupo étnico concreto, cabría esperar un rechazo masivo de la ciudadanía, una retractación de los implicados, una disculpa del partido del que forman parte o una fuerte reacción en contra por parte del resto de los grupos políticos. Pero eso no ocurre en Dinamarca donde esos comportamientos, aunque no se aplauden abiertamente, simplemente son tolerados.
El único recurso frente a quienes dan rienda suelta a sus prejuicios y su exacerbada xenofobia de manera pública, desde su cargo político o su acceso a los medios de comunicación, es la ley, en concreto el párrafo 266b del código penal que dice: “Aquellos que de manera pública o con expansión hacia un círculo más amplio formulan declaraciones u otros mensajes en los que un grupo de personas son amenazadas, insultadas o degradadas por su raza, color de piel, nacionalidad u origen étnico, religión u orientación sexual, serán sancionadas con una multa, arresto o pena de cárcel de hasta 2 años.” Ahora este recurso también está a punto de desaparecer.
Los compañeros de partido de Hedegaard y Langballe han cerrado filas en torno a ellos y, poniendo como escudo la libertad de expresión, han pedido en el parlamento la modificación del párrafo 266b. Para ello argumentan que vulnera la libertad de expresión, en palabras llanas, que cada uno tiene derecho a decir lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera, tanto si lo dicho nos gusta como si no. Todo el mundo tiene derecho a ser y expresarse de forma racista.
La defensa de una libertad de expresión sin límites, como derecho ciudadano al que están supeditados todos los demás, es un viejo argumento por estas tierras, el mismo que se utilizó para defender la publicación de las caricaturas de Mahoma en el JyllandsPosten.
¿La libertad de expresión no tiene límites?
Parece que el dicho popular de “tu libertad acaba dónde empieza la de los demás” no tiene aplicación en este caso pero lo cierto es que la mayoría de los reglamentos nacionales e internacionales contemplan limitaciones para la libertad de expresión cuando se dan otros derechos o circunstancias que se considera que deben prevalecer sobre ella.
Así, la Constitución Española, en su artículo 20 establece como límites el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. Y el Tribunal Constitucional, en su jurisprudencia, ha dejado determinado que la libertad de expresión no ampara expresiones de carácter racista o xenófobo.
Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en su artículo 20 señala que toda propaganda a favor de la guerra estará prohibida por la ley, y que toda apología del odio nacional, racial o religioso, que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia, estará prohibida por la ley.
La Convención Americana de Derechos Humanos recoge en los mismos términos, dentro del párrafo 5 de su artículo 13 que estará prohibida por la ley toda propaganda a favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso, que constituya incitación a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por cualquier motivo, incluso los de raza, color, religión, idioma u origen nacional.
Aunque la Convención Europea de Derechos Humanos no recoge declaraciones similares, en el caso de 1994 Jersild v. Dinamarca, la sentencia declara que la difusión de expresiones racistas que niegan la condición de seres humanos a un grupo de personas constituye una interferencia legítima en la libertad de expresión cuyo propósito sería la protección de la reputación de los derechos de otros. La corte consideró que los comentarios racistas eran mucho más que un mero insulto a los miembros del grupo al que estaban dirigidos y que por tanto sus autores no estaban protegidos por el artículo 10 de la Convención Europea que consagra la libertad de expresión. En general se asume que en el contexto de la Convención Europea de Derechos Humanos, la apología del odio nacional, racial o religioso, que constituya una incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia, infringe el espíritu de la Convención y los valores esenciales de la democracia.
Con este tipo de legislaciones lo que se imponen son límites a la libertad de expresión en aras de objetivos más elevados como la paz, la cohesión social, la convivencia entre razas o grupos de personas o el respeto por la dignidad individual.
¿Merece la defensa de la libertad de expresión permitir la apología del odio nacional, racial o religioso? La historia debería habernos enseñado las consecuencias del odio hacia otros grupos étnicos, pero parece que no somos capaces de aprender de nuestro pasado.
A falta de otra cosa, quizás preservar el párrafo 266b sea el último gesto que muestre el rechazo hacia aquellos que alimentan el odio y la xenobofia desde su posición privilegiada de directores del debate político nacional danés.
Quizás hay que plantearse que más allá de nuestra libertad para abrir la bocaza para insultar, degradar, calumniar o discriminar a los otros, está el derecho de los calumniados, degradados o discriminados a ser tratados como seres humanos, a ser respetados. Lo que no se hace por conocimiento del bien, tendrá que hacerse por imposición legislativa.
Imagina que trabajas en el pabellón danés de la Expo de Shanghai, hace calor y cada día paseas junto al lago artificial de agua del puerto de Copenhague donde está instalada la Sirenita. Imagina que no eres un trabajador cualquiera sino el amo del calabozo, el responsable de las instalaciones, el que tiene las llaves de la puerta. Has tenido un día duro, el príncipe heredero ha venido de visita porque es el día dedicado a tu país. Es hora de cerrar, miras a tus compañeros, cansados, muertos de calor…
¿Y si celebramos una fiesta?
Quizás las cosas ocurrieron exactamente así o quizás existió algo más de premeditación, en cualquier caso, los empleados del pabellón danés de la Expo de Shanghai cerraron las puertas y se pegaron el fiestón de sus vidas, con baño en la piscina de La Sirenita incluido y por supuesto, con una pérdida completa del control, todo ello retransmitido en directo.
Una cámara apunta 24 horas al día a la querida figura danesa y muestra su frío perfil a aquellos que la echan de menos en su país de origen, tanto por Internet como en una pantalla situada en su ubicación habitual. Gracias a ello, hemos podido ver cómo los daneses que trabajan en Shanghai abrazaban, besaban, se subían encima de la Sirenita o simulaban que esta les practicaba una felación mientras se fotografiaban en el súmmun de la diversión.
Las imágenes de la fiesta rápidamente se esparcieron por Internet y algunos periódicos nacionales se han hecho eco de la noticia, aunque sin darle excesiva importancia, una fiesta más, una chiquillada de borrachos. Lejos de provocar palabras airadas o que alguien se escandalizase, el hecho ha dejado a todos más o menos indiferentes. “Sólo es una estatua”, dicen algunos. “Esto mismo pasa a menudo cuando está en el puerto”, dicen otros. Una juerga, una fiesta como cualquier otra dónde corre el alcohol.
Sin embargo, resulta curiosa la falta de respeto de sus propios ciudadanos a lo que podría considerarse un símbolo nacional, porque es un símbolo nacional, ¿o no?
Fuente: Brandingdanmark.dk
Si preguntas a los daneses por aquellos símbolos que los representan seguramente nombrarán la bandera en primer lugar y quizás en la lista nunca llegue a aparecer La Sirenita. Sin embargo, cuando se publicita el país como destino turístico, es la figurita de los cuentos de Andersen quien siempre está presente, para el resto del mundo es el símbolo de Dinamarca. Esta es una de las razones por las que hoy se expone en Shanghai, publicitar el país, a través de su símbolo más internacional, para atraer la inversión asiática, especialmente China.
Entonces es posible que La Sirenita no sea más que un logotipo, una figura publicitaria que aunque ha conquistado el corazón de turistas e inversores extranjeros, deja fríos a sus propios conciudadanos que tienen otros artificios que creen que les representan mejor como pueblo. Reducido a la categoría de aparato publicitario, la famosa figura del puerto de Copenhague no merecería más respeto o consideración que un cartel de Coca cola. Que alguien la bese, salte encima o practique posturas graciosas en su regazo no tendría la más mínima importancia.
Sin embargo, algo tiene que haber entre los daneses y La Sirenita porque su traslado no ha sido sencillo y ha estado rodeado de una fuerte oposición desde el principio. Todos preguntaban qué habría en su lugar durante su estancia en oriente como si les fuera a faltar algo, como si notaran un vacío en la ciudad sin la silenciosa serenidad de “Den Lille havfrue”.
¿Es sólo una estatua o es la imagen de Copenhague que se vio burlada por sus propios compañeros en el fragor de una fiesta?