La última morada de los reyes daneses

Si viajas a Dinamarca con tiempo suficiente para visitar algo más que Copenhague, uno de esos lugares de parada obligatoria es Roskilde, una pequeña ciudad al noroeste de la capital a la que es posible llegar en a penas 25 minutos en tren.

Roskilde guarda dos tesoros turísticos de gran valor: el museo vikingo, en el que podemos ver los barcos rescatados del fondo del fiordo y sus reconstrucciones, y la catedral, una impresionante edificación en ladrillo rojo, declarada patrimonio de la humanidad, que sirve como mausoleo para los reyes daneses.

Quizás otro día te cuente porqué merece la pena coger el tren hasta Roskilde y visitar su museo, pero hoy quiero hablarte de la magnífica catedral de un estilo a medio camino entre el románico y el gótico, impregnada de los detalles únicos de la arquitectura nórdica.

Su signo distintivo, lo que la hace diferente a todo lo que hayas visto antes, es su condición de mausoleo. Las capillas que hace siglos, en sus orígenes católicos, guardaban santos y altares, se han convertido en majestuosos monumentos funerarios que marcan el paso del tiempo a través de los cambios de estilo arquitectónico y escultural desde el s.XV hasta nuestros días. De hecho, la catedral ya tiene un espacio reservado para el sarcófago de la actual reina de Dinamarca, Margarita II, y en él se exhibe un boceto del trabajo en cristal y oro que guardará sus restos mortales.

Merece la pena tomar de la mano el folleto que te entregan junto a la entrada y realizar la visita, en la medida de lo posible, en orden cronológico. Disfrutarás de un viaje en el tiempo por el mundo del arte y la historia de Dinamarca. Desde Harald Blåtand cuyos restos se cree que están guardados en uno de los cuatro pilares del altar mayor, pasando por la gran reina Margarita I que consiguió tener bajo su dominio Dinamarca, Noruega y Suecia, hasta Federico IX, padre de la reina actual, quien descansa en una sencilla tumba de piedra en el exterior junto a la puerta principal.

Fuente: www.kulturarv.dk

Si además eres de los que disfrutan del lado misterioso de los grandes edificios históricos y te gusta conocer sus leyendas y curiosidades, la catedral de Roskilde también guarda algunos secretos. Aquí te dejo cuatro de las muchas historias que se cuentan para añadir así un poquito de sal y pimienta a tu paseo entre sus muros centenarios.

Disfruta de la visita, merece la pena.

La tumba del caballo fantasma

La girola de la catedral de Roskilde guarda desde el siglo XIV la tumba del caballo fantasma, una losa negra pulida que sobresale del suelo.
Antiguamente la gente solía escupir sobre ella para espantar la mala suerte dado que las leyendas cuentan que un caballo fantasma es un ser de tres piernas y ojos de carbón incandescente que anuncia la muerte y la mala suerte. Cruzarse con un caballo fantasma, Helhest, es una sentencia de muerte segura.

Tanta superstición rodeaba la tumba que en 1970 fue abierta para descubrir su contenido. Sorprendentemente, en lugar del esqueleto de un equino, aparecieron huesos pertenecientes a varias personas. Quienes son, porqué están enterrados allí o porqué esta tumba está rodeada de tan negra leyenda es un misterio.

Jep Heye, el cantante de la catedral

Uno de los epitafios más curiosos de las losas funerarias del suelo de la catedral de Roskilde es el que cuenta la historia del cantante de la catedral Jep Heye.

La leyenda en relieve relata su repentina e inesperada muerte cuando fue a visitar a Klaus Daa en la localidad de Ravnstrup. Allí se emborrachó a base de hidromiel y aguardiente con pimienta y al volver a casa le sorprendió una gran tormenta con lluvia frío y viento. Por este motivo, decidió tumbarse dentro del carro a dormir esperando que pasara la tormenta y cayó en un sueño tan profundo que no se le pudo despertar, ni siquiera haciendo sonar todas las campanas de la catedral. Por eso todavía sigue sumido en el sueño al resguardo de la Catedral de Roskilde.

Søren Olsen

En otra de las lápidas del suelo de la catedral podemos encontrar grabado un esqueleto rodado por una serpiente y que sostiene entre las manos un reloj de arena.

Una leyenda dice que la losa se corresponde a la tumba de la hija de un canónigo que murió por su propia vanidad y egoísmo.

Su padre debía viajar al extranjero y antes de irse le entregó una importante suma de dinero para que, en caso de que muriera durante el viaje, lo diera en su nombre como limosna para los necesitados. El canónigo falleció y su hija, movida por la codicia, decidió emplear el dinero destinado a los pobres en un collar para sí misma. En cuando lo colgó de su cuello, el collar se transformó en una serpiente que comía todos los alimentos que la chica intentaba llevarse a la boca. Así, después de dos días, la hija del canónigo moría de inanición.

Sin embargo, no parece haber nada de cierto en esta leyenda ya que la tumba pertenece al propio canónigo, Søren Olsen, y el símbolo del esqueleto con el reloj de arena era muy común en el siglo XVI, época de la que data la tumba.

Botín de guerra

El monumento funerario de Christian III que se encuentra en la capilla de los tres reyes magos estuvo en 1576 en manos de las tropas españolas.

Estas lo tomaron como botín de guerra en la conquista de la ciudad holandesa de Antwerpen, lugar dónde residía el escultor al que se había encargado la obra.

Su viuda tuvo que pagar 1000 florines cómo rescate y así poder entregar la escultura a los reyes daneses.

Copenhague desde el agua

Si preguntas a los habitantes de Copenhague cuál es el mejor medio para descubrir los encantos de su ciudad, uno de cada cuatro responderá que hay que conocerla a través de sus canales. El periódico Urban acaba de publicar una encuesta dónde el 25% de los entrevistados recomendaban a los turistas realizar una de las muchas rutas en barco que recorren los principales monumentos de la ciudad. Las ventajas de esta opción son claras: es barato y se ve mucho en poco tiempo.

El viaje por los canales cuesta 40 kr (unos 5 euros) y comienza o bien en la Iglesia de Holmen o bien en Nyhavn, el puerto de las casitas de colores que sale en todas las guías turísticas de Dinamarca. Desde el barco, cuyo periplo dura aproximadamente una hora, se pueden contemplar, entre otros, los edificios del nuevo teatro de la ópera, la sirenita, el palacio real o la Iglesia de Holmen mientras un guía nos va relatando, seguramente en inglés, las particularidades de aquello que estamos viendo.

Como alternativa un poco más económica y pensada para quienes gustan de la opción “viajar por libre” y explorar por su propia mano los rincones turísticos, os propongo un viaje en autobús, para ser precisos, en barco-bus (havnebus).

Vamos a realizar nuestra propia ruta por los canales en la línea de autobús urbano, operada en lancha, que recorre uno de los principales canales. El viaje nos costará así 24 kr (unos 3 euros), y el billete será válido durante una hora para todos los medios de transporte público.

La parada del barcobús se encuentra a los pies del puente “Langebro” a orillas del canal. Desde el centro de Copenhague, es decir, la plaza del ayuntamiento, sólo tendremos que recorrer la calle H. C. Andersens Boulevard para llegar hasta allí.

La ruta que tomaremos es: Det kongelige bibliotek – Nordre toldbod, línea 902.

Una vez en el barcobús, la mejor forma para disfrutar de las vistas es salir por la puerta trasera de la embarcación a una pequeña terraza al aire libre que tiene en su parte posterior pero, si se tiene la mala suerte de encontrarse en un día de lluvia, se puede contemplar el paisaje desde las ventanas de la nave casi casi tan bien como desde el exterior.

El Diamante Negro – Det kongelige bibliotek

Nada más arrancar, lo primero que captará tú atención será la imponente mole negra de la biblioteca real.

El edificio recibe el nombre de “Diamante Negro” debido a su fachada formada por 2.500 m2 de láminas de granito negro pulidas que le confieren el brillo y el color al que debe su nombre. La parte central más clara, de forma triangular, es una imponente cristalera que recorre toda la altura del edificio, gracias a la cual, desde su interior, se puede contemplar una vista completa del canal que dota a la biblioteca con uno de los más bellos adornos posibles.

La torre de la bolsa

Después de pasar bajo el primer puente, todavía a babor, aparecerá la curiosa torre en espiral del edificio de la bolsa. Recibe el nombre de Dragespiret, la espiral de los dragones, al estar formada por cuatro colas de dragón enroscadas sobre sí mismas.

Existe la creencia popular de que la torre ejerce de talismán protector sobre el edificio ya que durante siglos ha sobrevivido milagrosamente a los incendios declarados en casi todas las construcciones colindantes.
 

La iglesia del Salvador – Vor Frelsers Kirke

Cambiamos la mirada al lado de estribor y encontramos otra torre en espiral, la Iglesia del Salvador. La torre está formada por 400 escalones en cuatro vueltas, protegidos por una barandilla de hierro dorado, que llevan hasta el globo que la corona y dónde se asienta la figura de El Salvador.

Se terminó en 1752 y se considera desde entonces una especie de prueba de hombría subir hasta la cúspide y tocar el globo. La dificultad del reto estriba en que está construida en madera de roble y se mueve un tanto cuando sopla el viento.

Hay diferentes leyendas, algunas ciertas y otras no tanto, relacionadas con la historia de esta torre. Una de ellas relata que su arquitecto se suicidó lanzándose desde la cúspide cuando al terminar cayó en la cuenta de que había construido la espiral en giro hacia la derecha y no a la izquierda como el rey le había encargado.

Nyhavn – El puerto de las casitas de colores

El barcobús se detiene por un instante en Nyhavn y, aunque bien es cierto que no se llega a apreciar en todo su esplendor, sí que es posible atisbar parte de su encanto cuando la nave se acerca hasta él.

Nyhavn significa “puerto nuevo”, nombre curioso para un lugar con más de 300 años de antigüedad, y que todavía alberga los edificios construidos en sus orígenes. Por un lado está franqueado de casas coloridas, un tanto esquinadas, que antes eran comercios y prostíbulos dedicados a los marineros y hoy albergan bares y restaurantes. Del otro, el puerto con sus barcos anclados, algunos modernos y otros más antiguos construidos en madera, que antes fueron instrumento de trabajo de pescadores. Un conjunto variopinto de colores y olores que confieren al lugar un encanto especial que merece la pena disfrutar.

A la derecha de la parada, está el edificio del teatro nuevo de la ciudad, Skuespilhus, que podremos admirar cuando, al salir, el barco recorra su fachada.

Operahus – El edificio nuevo de la opera

Nos dirigimos ahora hacia la otra orilla del canal hasta el nuevo edificio de la ópera inaugurado en 2005. Su forma recuerda a una pagoda china con su tejado oscuro y su gran cristalera redondeada inspirada en la forma de una caracola.

El edificio fue un regalo a la ciudad de Copenhague de la Fundación A.P.Møller, dueño de la empresa Maersk y uno de los hombres más ricos del mundo según Forbes.

La Opera está construida al final de un eje formado por la Iglesia de Federico (Marmorkirken – Frederiks kirke) y el Palacio Real (Amalienborg), por ello, si cruzamos la vista al otro lado del canal, veremos, justo enfrente, los palacetes que conforman la residencia de la reina y la imponente cúpula verdosa de la Iglesia.

 

El viaje toca a su fin. La próxima parada nos deja en Langelinie (parada de Nordre toldbod) dónde debemos apearnos. Es tiempo de continuar el recorrido a pie. Allí encontraremos la Iglesia anglicana de St. Alban, única en el país, la fuente de Gefion, la Sirenita y el recinto de la ciudadela, un conjunto de imprescindibles cuando se decide visitar Copenhague.

Tómate tu tiempo, refréscate en la fuente, aparta como puedas a los japoneses y hazte una foto junto a la Sirenita, recorre la Ciudadela sin olvidarte de visitar la zona de cañones y el molino y cuando termines, si no ha pasado una hora, coge el barco de vuelta, no necesitas un billete nuevo, pero esta vez, baja en Nyhavn. Te has ganado una cervecita en una de sus terrazas, o si te parece demasiado caro, compra una en algún kiosko y siéntate a tomarla en la orilla del muelle como hacen los daneses.

¡Skål y espero que hayas disfrutado del paseo!

Fuentes:

http://ibyen.dk/gadeplan/ECE1337177/havnerundfarten-slaar-tivoli-og-christiania/
http://www.borsbygningen.dk/hist.htm
http://www.vorfrelserskirke.dk/taarnet
http://www.nyhavn.eu/?q=node/4
http://www.visitcopenhagen.dk/se-og-goer/top-10-attraktioner?galleryitem=nyhavn

Direcciones de interés:

Canal tours
Línea 902
El Diamante Negro, Det kongelige bibliotek
Top 10 atracciones turísticas de Copenhague