Mierda en las fresas

El miércoles pasado el periódico Ekstrabladet advertía a los consumidores daneses: ¡Cuidado, fresas con mierda a la venta! Mediante fotografías y vídeos, tomados de forma clandestina en una de las mayores plantaciones de fresas del país, mostraban cómo los recolectores hacían sus necesidades en el bosque cercano y después volvían al trabajo sin lavarse las manos.

El artículo se convirtió rápidamente en un escándalo nacional y tanto las grandes cadenas de supermercados como los principales distribuidores decidieron dejar de comprar dichas fresas. Autoridades y público en general se llevaban las manos a la cabeza asqueados por la falta de higiene de los trabajadores y preocupados por las posibles enfermedades que pudieran contraer. Los responsables del Plantedirektoratet, la dirección general del Ministerio de agricultura, pesca y alimentación encargada del control de la producción de alimentos, se apresuraron a investigar el caso y visitar el cultivo motivo del artículo.

Fuente: baker st.

Las condiciones de trabajo

Si los temporeros acuden al bosque para “aliviarse” se debe a que sólo hay un baño disponible para 150 trabajadores. El estado de dicho baño, después de pasar por él 150 personas, es indescriptible, decir insalubre es quedarse corto. Sólo este dato debería ya ser suficiente para cuestionarse las condiciones laborales que deben estar soportando los recolectores de Europa del este que trabajan en la plantación pero parece que esta cuestión no preocupa a nadie.

Todas las informaciones e investigaciones se centran en la posibilidad de que las fresas estén contaminadas, que sean peligrosas, pero nadie ha dedicado un mínimo pensamiento a las condiciones laborales de los recolectores. Y sin duda algo pasa con en el negocio de Jeppe Pedersen, el propietario en cuestión, quien tiene pendiente una multa de 175.000 € por el pago de salarios ilegalmente bajos a sus jornaleros. Además, otros productores de fresas no se extrañan cuando se ha relacionado el nombre de Pedersen con el escándalo y aseguran que 3F, uno de los mayores sindicatos del país, lleva tiempo detrás de él.

El dueño, por supuesto, con un alarde de cara dura digna del más hábil de los políticos corruptos, niega todo y amenaza con despedir a los culpables, los trabajadores pillados “in fraganti” en el bosque cercano.

¿Por qué esa falta de preocupación por los jornaleros implicados en el escándalo?

Sinceramente, no encuentro una respuesta. Puede que por ser extranjeros y además temporales o puede que se deba simplemente a nuestra tendencia patológica a mirarnos el propio ombligo. Lo importante es que yo no enferme, que no enferme mi familia, lo demás no me preocupa.

Sea como sea, la justicia a veces llega por caminos extraños. Al Capone pudo ser encerrado gracias a un caso de impuestos y este productor sin escrúpulos, que mal paga a su mano de obra extranjera, a la que ni siquiera facilita un lugar decente para hacer sus necesidades, de aquí en adelante lo va a tener muy difícil para vender sus fresas.

Fuentes:

Jordbærplukkere bruger skoven som toilet
Jordbærkontrol foregik uden at se plukkerne i arbejde
TV: Fra tis til ‘lortebær’ – sådan bliver dine jordbær plukket
Lortebær til salg: Plukkere skider i skoven
Små avlere om lortebær: Det lyder fuldstændig sindssygt
Jordbæravler: Vi har styr på hygiejnen
Minister: Nul Smiley-ordning til jordbær
Supermarkeds-boss: – Jeg vil ikke spise de jordbær…
Nu er det slut med ‘lortebær’
Jordbær med fløde – og lort
‘Lortebær’: Nu ryger den sidste kunde
Myndigheder har kig på Jeppes Jordbær

One Response to “Mierda en las fresas”



  1. Sirenita Says:

    Sin embargo, pocos días antes de estallar el escándalo de “Jeppes Jordbær” el telediario quiso celebrar la temporada de las fresas, entrevistando a una productora de Fionia. Ella manifestó que hace años que no solicitan el trabajo recolectores daneses, y los pocos que vienen, lo abandonan después de dos o tres días. Así que ella solo se fía de sus recolectores extranjeros de todos los años, en su caso, franceses y portugueses: según ella, son puntuales y eficaces. (!)

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