Libertad de expresión y derecho al racismo

Lars Hedegaard, miembro parlamentario del partido de ultraderecha danés, Dansk Folke Parti, hacía en diciembre del año pasado la siguiente declaración en referencia a los musulmanes: “Violan a sus propios hijos. Lo oímos constantemente. Las niñas en las familias musulmanas son violadas por sus tíos, sus primos y su padre”.

Fuente: Webislam.com

Su compañero de partido, el sacerdote protestante Jesper Langballe, un mes más tarde, y en la misma línea, afirmaba que “los padres musulmanes matan a sus hijas y cierran los ojos cuando sus tíos las violan”.

Frente a este tipo de declaraciones, de marcado carácter racista y que dirigen el odio hacia un grupo étnico concreto, cabría esperar un rechazo masivo de la ciudadanía, una retractación de los implicados, una disculpa del partido del que forman parte o una fuerte reacción en contra por parte del resto de los grupos políticos. Pero eso no ocurre en Dinamarca donde esos comportamientos, aunque no se aplauden abiertamente, simplemente son tolerados.

El único recurso frente a quienes dan rienda suelta a sus prejuicios y su exacerbada xenofobia de manera pública, desde su cargo político o su acceso a los medios de comunicación, es la ley, en concreto el párrafo 266b del código penal que dice: “Aquellos que de manera pública o con expansión hacia un círculo más amplio formulan declaraciones u otros mensajes en los que un grupo de personas son amenazadas, insultadas o degradadas por su raza, color de piel, nacionalidad u origen étnico, religión u orientación sexual, serán sancionadas con una multa, arresto o pena de cárcel de hasta 2 años.” Ahora este recurso también está a punto de desaparecer.

Los compañeros de partido de Hedegaard y Langballe han cerrado filas en torno a ellos y, poniendo como escudo la libertad de expresión, han pedido en el parlamento la modificación del párrafo 266b. Para ello argumentan que vulnera la libertad de expresión, en palabras llanas, que cada uno tiene derecho a decir lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera, tanto si lo dicho nos gusta como si no. Todo el mundo tiene derecho a ser y expresarse de forma racista.

La defensa de una libertad de expresión sin límites, como derecho ciudadano al que están supeditados todos los demás, es un viejo argumento por estas tierras, el mismo que se utilizó para defender la publicación de las caricaturas de Mahoma en el JyllandsPosten.

¿La libertad de expresión no tiene límites?

Parece que el dicho popular de “tu libertad acaba dónde empieza la de los demás” no tiene aplicación en este caso pero lo cierto es que la mayoría de los reglamentos nacionales e internacionales contemplan limitaciones para la libertad de expresión cuando se dan otros derechos o circunstancias que se considera que deben prevalecer sobre ella.

Así, la Constitución Española, en su artículo 20 establece como límites el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. Y el Tribunal Constitucional, en su jurisprudencia, ha dejado determinado que la libertad de expresión no ampara expresiones de carácter racista o xenófobo.

Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en su artículo 20 señala que toda propaganda a favor de la guerra estará prohibida por la ley, y que toda apología del odio nacional, racial o religioso, que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia, estará prohibida por la ley.

La Convención Americana de Derechos Humanos recoge en los mismos términos, dentro del párrafo 5 de su artículo 13 que estará prohibida por la ley toda propaganda a favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso, que constituya incitación a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por cualquier motivo, incluso los de raza, color, religión, idioma u origen nacional.

Aunque la Convención Europea de Derechos Humanos no recoge declaraciones similares, en el caso de 1994 Jersild v. Dinamarca, la sentencia declara que la difusión de expresiones racistas que niegan la condición de seres humanos a un grupo de personas constituye una interferencia legítima en la libertad de expresión cuyo propósito sería la protección de la reputación de los derechos de otros. La corte consideró que los comentarios racistas eran mucho más que un mero insulto a los miembros del grupo al que estaban dirigidos y que por tanto sus autores no estaban protegidos por el artículo 10 de la Convención Europea que consagra la libertad de expresión. En general se asume que en el contexto de la Convención Europea de Derechos Humanos, la apología del odio nacional, racial o religioso, que constituya una incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia, infringe el espíritu de la Convención y los valores esenciales de la democracia.

Con este tipo de legislaciones lo que se imponen son límites a la libertad de expresión en aras de objetivos más elevados como la paz, la cohesión social, la convivencia entre razas o grupos de personas o el respeto por la dignidad individual.

¿Merece la defensa de la libertad de expresión permitir la apología del odio nacional, racial o religioso? La historia debería habernos enseñado las consecuencias del odio hacia otros grupos étnicos, pero parece que no somos capaces de aprender de nuestro pasado.

A falta de otra cosa, quizás preservar el párrafo 266b sea el último gesto que muestre el rechazo hacia aquellos que alimentan el odio y la xenobofia desde su posición privilegiada de directores del debate político nacional danés.

Quizás hay que plantearse que más allá de nuestra libertad para abrir la bocaza para insultar, degradar, calumniar o discriminar a los otros, está el derecho de los calumniados, degradados o discriminados a ser tratados como seres humanos, a ser respetados. Lo que no se hace por conocimiento del bien, tendrá que hacerse por imposición legislativa.

Fuentes:

Det bedste modtræk, Klaus Rothstein, Weekendavisen, nº31
Judgment Case Jersild vs. Denmark, art. 27 y 35
“Los límites de la libertad de expresión”, Héctor Faúndez Ledesma, Instituto de investigaciones jurídicas de la UNAM, 2010
Straffeloven § 266 b
El artículo 20, Derecho contitucional, Universidad de Valladolid

Sólo es una estatua

Imagina que trabajas en el pabellón danés de la Expo de Shanghai, hace calor y cada día paseas junto al lago artificial de agua del puerto de Copenhague donde está instalada la Sirenita. Imagina que no eres un trabajador cualquiera sino el amo del calabozo, el responsable de las instalaciones, el que tiene las llaves de la puerta. Has tenido un día duro, el príncipe heredero ha venido de visita porque es el día dedicado a tu país. Es hora de cerrar, miras a tus compañeros, cansados, muertos de calor…

¿Y si celebramos una fiesta?

Quizás las cosas ocurrieron exactamente así o quizás existió algo más de premeditación, en cualquier caso, los empleados del pabellón danés de la Expo de Shanghai cerraron las puertas y se pegaron el fiestón de sus vidas, con baño en la piscina de La Sirenita incluido y por supuesto, con una pérdida completa del control, todo ello retransmitido en directo.

Una cámara apunta 24 horas al día a la querida figura danesa y muestra su frío perfil a aquellos que la echan de menos en su país de origen, tanto por Internet como en una pantalla situada en su ubicación habitual. Gracias a ello, hemos podido ver cómo los daneses que trabajan en Shanghai abrazaban, besaban, se subían encima de la Sirenita o simulaban que esta les practicaba una felación mientras se fotografiaban en el súmmun de la diversión.

Las imágenes de la fiesta rápidamente se esparcieron por Internet y algunos periódicos nacionales se han hecho eco de la noticia, aunque sin darle excesiva importancia, una fiesta más, una chiquillada de borrachos. Lejos de provocar palabras airadas o que alguien se escandalizase, el hecho ha dejado a todos más o menos indiferentes. “Sólo es una estatua”, dicen algunos. “Esto mismo pasa a menudo cuando está en el puerto”, dicen otros. Una juerga, una fiesta como cualquier otra dónde corre el alcohol.

Sin embargo, resulta curiosa la falta de respeto de sus propios ciudadanos a lo que podría considerarse un símbolo nacional, porque es un símbolo nacional, ¿o no?

Fuente: Brandingdanmark.dk

Si preguntas a los daneses por aquellos símbolos que los representan seguramente nombrarán la bandera en primer lugar y quizás en la lista nunca llegue a aparecer La Sirenita. Sin embargo, cuando se publicita el país como destino turístico, es la figurita de los cuentos de Andersen quien siempre está presente, para el resto del mundo es el símbolo de Dinamarca. Esta es una de las razones por las que hoy se expone en Shanghai, publicitar el país, a través de su símbolo más internacional, para atraer la inversión asiática, especialmente China.

Entonces es posible que La Sirenita no sea más que un logotipo, una figura publicitaria que aunque ha conquistado el corazón de turistas e inversores extranjeros, deja fríos a sus propios conciudadanos que tienen otros artificios que creen que les representan mejor como pueblo. Reducido a la categoría de aparato publicitario, la famosa figura del puerto de Copenhague no merecería más respeto o consideración que un cartel de Coca cola. Que alguien la bese, salte encima o practique posturas graciosas en su regazo no tendría la más mínima importancia.

Sin embargo, algo tiene que haber entre los daneses y La Sirenita porque su traslado no ha sido sencillo y ha estado rodeado de una fuerte oposición desde el principio. Todos preguntaban qué habría en su lugar durante su estancia en oriente como si les fuera a faltar algo, como si notaran un vacío en la ciudad sin la silenciosa serenidad de “Den Lille havfrue”.

¿Es sólo una estatua o es la imagen de Copenhague que se vio burlada por sus propios compañeros en el fragor de una fiesta?

Fuentes:
La noticia en los medios daneses: Natligt havfrueparty, da Frede var gået
La noticia en inglés: Partying with Little Mermaid
Sobre el traslado de La Sirenita a Shanghai (en danés):
Havfruen skal til Kina
Installation på Langelinie viser Havfruen i Shanghai
The mermaid Exchange
Polémica en torno al traslado (en danés):
Debat: Havfruen på Expo
Den lille havfrue stikker til søs

Todo es más grande en Alemania

Si vives en Dinamarca y te gusta comer los smarties a puñados, la nocilla a cucharadas soperas y beber cervezas del tamaño de un barrilete, los supermercados fronterizos de Alemania son tu sitio.

En Sønderjylland, la zona del sur de Dinamarca que limita con Alemania, uno de los entretenimientos favoritos del fin de semana es conducir hasta los supermercados alemanes de la frontera. Se trata de grandes naves industriales construidas exclusivamente para que los daneses acudan en masa a comprar cantidades astronómicas de tres productos específicos: bebidas, golosinas y tabaco. Allí no sólo resulta todo más barato sino que el tamaño siempre es gigantesco.

Fuente: Tv2 nyhederne

Nada más llegar al supermercado puedes hacerte una idea de lo que vas a encontrar simplemente echando un vistazo a los carros de la compra. No son las típicas cestas de metal sino que son del tipo que en España utilizas en el LeRoy-Merlín para llevar sacos de cemento o adoquines para construir un caminillo en el jardín; superficies metálicas planas, bien amortiguadas, dispuestas a cargar con grandes pesos.

Los productos estrella que justifican la existencia de estos carros son las latas de cerveza y refrescos. En los cincuenta metros entre el lugar dónde se cogen los carros y la puerta del supermercado ya te habrás cruzado con varias personas que empujan una montaña de pilas de latas que a penas les dejan ver el camino que tienen por delante. Y es que aquí vale la norma del tres por uno. Tres cajas de latas cuestan lo que una en Dinamarca, por eso hay que comprar tantas como el carro aguante o tantas como capacidad tenga el maletero de tu coche.

Fuente: Ekstra bladet

Si por otro lado lo tuyo es el vino o los licores, aquí encontrarás un filón. Botellas de alcohol de todos los tamaños y todos los sabores pueblan las estanterías. Desde el típico akvavit danés al whisky escocés, pasando por licores de todo el mundo como el ouzo griego o el coñac español. Un surtido a precio rebajado al que nadie puede resistirse, un lugar imprescindible al que acudir antes de celebrar una fiesta.

Pero no sólo de alcohol vive el hombre. Estos supermercados son un paraíso para los golosos.

No puedes llegar allí esperando comprar un paquete de chicles o una bolsita de caramelos, tienes que ser un auténtico enamorado de tu golosina favorita porque te verás obligado a comprarla por kilos. La sección de caprichos la componen los botes de plástico de los que hace años ibas comprando unidades a peseta, sacos de caramelos duros, nubes o pastillas de chocolate y chocolatinas que siempre llevan delante la palabra “metro o mega”. ¿Eres capaz de comer un kilo de tronquitos, un saco de nubes o un bote de cinco kilos de Nutella? Si la respuesta es sí, has encontrado tu paraíso.

Al final del recorrido, llegarás a la caja, comprobarás orgulloso que todo te costó un tercio de lo que hubieras pagado en Dinamarca y volverás a casa con varios kilos de golosinas, alguna caja de bombones, un surtido de tabletas de chocolate, latas de refrescos y cervezas suficientes para celebrar las fiestas mayores de un pueblo español de tamaño medio, vino de aquí y de allá de todos los colores, un par de botellas de licor y otras cuatro o cinco para hacerte cubatas, tres sacos de nubes y un hueso gigante para tu perro. No es mal botín para una tarde en Alemania donde todo es más grande y por supuesto, más barato.

Torneroseby med 100.000 bøger

En lille castiliansk middelalderby profilerer sig som “bog-by”, og dermed placerer den sig på kulturturismens Spanienskort! Et mål for dem, der har fået nok af strand og trængsel, et sted, hvor man kan give sig tid til at falde i staver over en forunderlig bog, og hvor det er underordnet, om solen brager eller regnen strømmer ned udenfor.

Kilde: Diputación de Valladolid

Byen hedder Urueña og ligger vest for Valladolid , et stykke fra motorvej A6, midt inde i Castilien. Dens 225 indbyggere bor trygt, omgivet af en fuldstændigt bevaret bymur fra det XIIIe århundrede.

Fra bymuren kan man se ud over vidtstrakte marker, hvor storke og rovfugle svæver under den blå himmel, og de snoede gader og gamle kirker emmer af historie og giver rum for meditation over de spændende bøger, der kan købes i byens 10 boghandler. Urueñas boghandler har specialiseret sig i sjældne eller antikvariske bøger – man skal ikke forvente at finde øjeblikkets bestsellers hos Librería Alcaraván, La Punta del Iceberg (Toppen af isbjerget) eller nogen anden af byens 10 boghandler. Nej, men søger man specielle værker om arkitektur, kunst, etnografi, gastronomi, geografi og historie, er man på jagt efter gamle kort, musik, tyrefægtning og plakater, eller sjovt illustrerede børnebøger, så kan man tilbringe dage i bogladerne her. En særlig interessant bog vælger man måske at lade indbinde i byens bogbinderværksted.

Urueña blev i 2007 indlemmet i sammenslutningen af Bogbyer: småbyer, fordelt over hele verden, der alle satser på at tiltrække læselystne bogelskere, som befinder sig bedre i stille omgivelser end i storbyernes hektiske, støjende mylder.

Udnævnelsen til bogby var et stadium i en udvikling, der begyndte, da etnologen Joaquín Díaz i 1986 med offentlig støtte gjorde sine samlinger til grundstammen i Urueñas Folkemindecenter, der også rummer Spaniens eneste Klokkemuseum, et Grammofonmuseum og et museum for Verdensmusik. I 1960’erne rejste mange indbyggere bort fra Urueña for at søge arbejde i større byer, men tendensen blev vendt, og Joaquín Díaz glæder sig over, at hans initiativ kunne tiltrække ‘romantiske rejsende’ – frem for moderne turister, der ikke ved, hvad de kommer efter!

Kilde: Diputación de Valladolid

I 2007 skete der så yderligere det, at Urueña med opbakning fra provinsregeringen officielt blev udnævnt til BOGBY.

Dette nye prædikat har øget besøgstallet fra 15.000 i år 2007 til 75.000 sidste år! Men Joaquín Díaz er ikke ublandet begejstret: “Jeg har længe kæmpet for en bæredygtig udvikling og en afbalanceret udvikling af vores lille by, og det er ikke vejen. Jeg tror på ordet og stemmens kraft som middel til kommunikation, men det skal komme indefra, ikke som noget kunstigt. Nu måles alt i antal besøgende, man vurderer ikke efter, hvad de mennesker føler, eller hvad de søger.” Ved indvielsen af Urueña som Bogby tog Díaz ordet og erklærede, at ensomheden og stilheden er uomgængelige forudsætninger for meditation. Men lederen af Bogby Urueña forsikrer naturligvis, at det ikke er hensigten, at den lille by skal miste sit særpræg og inderste væsen.

Hvem der har ret, kan du selv afgøre, hvis du kommer til Valladolid og tager en afstikker fra Motorvej A6 ad afkørslen til Urueña, bogens by.

Se FLERE FOTOS fra Urueña.

Kilde: El País 30.07.2010