CEMCUDD III

Jessie Willcox-Smith - Books in Winter

Imagen: Jessie Willcox-Smith - Books in Winter

El sistema de bibliotecas

Durante mucho tiempo, la maleta que volvía de España siempre traía un pesado fondo de libros: Novelas, libros de historia, ensayos psicológicos, volúmenes sobre atención al cliente o comunicación corporativa, cuentos… Aunque las ruedas de mi equipaje aún sufre bajo el peso de las lecturas destinadas a los meses por venir, cada vez un poquito menos gracias al fantástico sistema de bibliotecas danés.

Vivo en un pueblecito pequeño, tan pequeño que no se permite el lujo de tener biblioteca, pero la verdad es que no la necesita porque, aún sin ella, tengo a mi disposición cualquier libro que se encuentre en cualquier biblioteca pública danesa. ¿Cómo es posible?

Los catálogos de todas las bibliotecas de Dinamarca están accesibles a través de una única dirección de Internet: www.bibliotek.dk. En su página principal está a disposición del usuario el habitual formulario de búsqueda por autor, título, tema, idioma, formato, etc… Una vez localizado  el libro a adquirir en préstamo, con un simple click se obtiene una lista de las bibliotecas que cuentan con dicho volumen entre sus fondos. Si hay suerte, estará disponible en la biblioteca de tu ciudad con lo que se puede reservar e ir a recoger allí. Pero, ¿y si ese ejemplar sólo se encuentra disponible en una ciudad a 300 kilómetros de tu casa? No hay problema, lo reservas igualmente y desde allí lo envían a tu localidad para que puedas ir a recogerlo y disfrutar de él del mismo modo que lo harías con un libro perteneciente a los fondos locales.

¿Y los que vivimos en pueblecitos pequeños, tan pequeños que no se pueden permitir el lujo de tener biblioteca? Para nosotros hay un bibliobus, que viene cada día, donde podemos recoger, entregar y encargar los libros que deseemos.

Todo el servicio es gratuito y no existe ningún límite en la cantidad de libros que puedes tener en préstamo. El paraíso para los lectores compulsivos que no sabemos dormir sin nuestra ración diaria de historias y vidas ajenas, de evasión a otros mundos, de relatos llenos de magia, poesía, belleza o realismo desgarrador que nos hacen pensar o nos ayudan a soñar.

Cuando aprobar resulta rentable

Aprobar sin estudiar, el sueño de todo alumno perezoso, parece posible en Dinamarca gracias a una ley que otorga dinero a las universidades en función de los alumnos que superan un examen.

Fuente: dpa/tmn

Una encuesta realizada en Dinamarca entre 500 profesores universitarios ha revelado que un tercio de los mismos aprueban a estudiantes que no tienen el nivel o los conocimientos necesarios para pasar la prueba. Dicen hacerlo presionados por los rectores de las universidades que priman los intereses económicos por encima del nivel educativo. Estos mismos docentes aseguran haber reducido el nivel de exigencia de sus asignaturas para que un mayor número de alumnos se presente y supere los exámenes.

La polémica ley se llama “taxameterordning” y fue establecida en 1993 como sistema de financiación de las universidades danesas que reciben dinero cada vez que un alumno supera un examen. La ley relacionaba directamente la calidad de la enseñanza con el número de licenciados, entendiendo esta cantidad como un índice de productividad al estilo empresarial. Pero lejos de derivar en un aumento cualitativo de la formación, ha llevado a que las instituciones intenten conseguir el mayor número posible de aprobados a cualquier precio, a costa del nivel de la enseñanza impartida y de la profesionalidad de los futuros médicos, ingenieros, farmacéuticos o periodistas que cada año salen de las aulas.

La encuesta, realizada por el periódico Jyllands Posten, destapa una realidad que ha minado la confianza en la calidad de la enseñanza universitaria en el país y que pone en entre dicho su sistema educativo.

Sin embargo, resulta paradójico que, tanto a pie de calle como a nivel empresarial, se tiene el convencimiento de que la educación danesa es muy superior a la que se puede recibir en cualquier otro país. Por ello, en muchos casos, se prefiere contratar a aquellos que ostentan títulos locales frente a la contratación de inmigrantes por muy abultado que resulte su currículum o muy prestigiosa que sea la universidad que firma sus licenciaturas. Es más, el instituto encargado de convalidar los títulos extranjeros tiene una tendencia patológica de calificar “a la baja”. Así es normal encontrarse con licenciaturas que son homologadas como bachelors o ingenieros, químicos o informáticos a los que no se reconoce su título por no tener esta o esa otra asignatura de idioma danés, como si se fuera menos arquitecto o biólogo en otros idiomas.

Y con todo este jaleo, viendo cómo las universidades reducen su nivel de exigencia y conceden aprobados a alumnos que objetivamente no han sido capaces de pasar su examen, con mi título universitario español en la mano, que tantas horas de estudio y tanto esfuerzo me dio obtener en una universidad dónde no regalan nada, un título que cuesta convalidar o al menos que sea reconocido como algo más que un trozo de papel de colores llamativos… hay un pensamiento que no deja de rondarme la cabeza: ¿Debería sacarme un título danés? Parece tan fácil…

Fuentes:

Dansk Erhverv forsvarer taxameterordning
Aamund om universiteter: Jeg er oprørt
Tankens fabrik
Ministeren står fast på taxameterordning
Uegnede studerende får lov at bestå

Yes, we want

Madrid-regionens præsident Esperanza Aguirre har lagt sig i selen for at indføre “tosprogede” skoler i området, dvs. at børnene fra ganske små skal undervises på både engelsk og spansk. Et reklamebureau er sat på opgaven med at udbrede kendskabet til dette tilbud. Kampagnen føres under slogan’et “Yes, we want”.

Desværre har nogle pedantiske engelsk-kyndige påpeget en grammatisk fejl – det burde hedde “Yes we want to”. De omtalte kværulanter spørger, hvordan de pædagogiske sagkyndige dog har kunnet godkende denne ukorrekte formulering. Kritikken preller imidlertid totalt af på de ansvarlige, – man er uhæmmet begejstret for at ligge i baghjulet på Obama med en slagkraftig overskrift for en kickstart til den opvoksende ungdom. Man mener åbenbart, at engelskkundskaber, uanset korrekthed, vil være en styrke i den globaliserede verden, hvor eleverne skal udfolde sig efter skolen.

Ret beset har eksotiske handelsfolk jo også lige siden kolonitiden haft kommerciel succes ved at tale pidgin-engelsk. Bemærk, at “pidgin” er englændernes foragtelige efterligning af kinesernes udtale af ordet “business”. I betragtning af udviklingen i kinesisk økonomi og politiks hegemoni er spørgsmålet bare, om det ikke ville være en bedre start for de små, hvis pædagogerne i den tosprogede skole talte kinesisk frem for engelsk?

Kilde: El País

Kilde: blogs.publico.es/apuntesperipateticos