Ostentar un cargo público ni te sitúa más allá del bien y del mal ni te convierte en una divinidad que se encuentra por encima del común de los mortales. La política debería tratar del servicio al pueblo, de buscar las soluciones que hagan la vida mejor para todos los ciudadanos. Cuando eres elegido como concejal, alcalde, ministro o presidente te llega el turno de trabajar para toda la población y especialmente para aquellos que depositaron su confianza en ti, otorgándote su voto. Si bien algunos han olvidado la esencia de la democracia y su único objetivo es alcanzar el poder y favorecer a todos los que les ayudaron en esta tarea, hay otros que todavía están interesados en construir un mundo mejor para todos, una sociedad igualitaria y un futuro de prosperidad en la medida de lo posible. Estos además no olvidan para quién trabajan, a quién representan, que su esfuerzo diario es por y para la ciudadanía. Estos elegidos no son diosecillos subidos a un pedestal que esperan reverencias profundas y agradecimientos por las migajas que arrojan de sus manos, son seres cercanos que gustan de oír ideas, propuestas, críticas e historias que les inspiren para mejorar la sociedad en la que están implicados como actores con poder de decisión, con la capacidad de conseguir cambios.
Si hay algo completamente ajeno a la mentalidad danesa es la ostentación y el vicio insano de sentirse mejor que los demás. Para muchos aún está en vigor la jantelov que viene a decir que nadie es mejor que nadie. Así muchos de los políticos daneses son ciudadanos que en un momento dado se comprometen con el trabajo público en algún área en el que creen que es necesario introducir cambios, dónde piensan que pueden prestar sus servicios: sanidad, inmigración, impuestos, igualdad de oportunidades…
He escrito mi primera carta a uno de estos políticos, bueno, una versión modernizada, un mensaje a través de Facebook y como hace toda persona educada, me ha respondido. Estuve en un panel de debate titulado “Qué pueden hacer los políticos por los extranjeros con formación universitaria” (Hvad kan politikere gøre for højtuddannede nydanskere?) y quedé favorablemente impresionada por la intervención de Heidi Wang, concejal del Ayuntamiento de Copenhague por el partido de derechas Venstre. Tanto que decidí escribirle contándole mis impresiones. Cual no sería mi sorpresa cuando rápidamente recibí un mensaje de vuelta, tan amable como agradecido, educado, simpático y lo suficientemente largo como para no sonar a respuesta automática de ordenador.
Pero Heidi no es la única que se toma la molestia de responder a las cartas que recibe en relación a su cargo en el ayuntamiento. Hace pocos días leía en El País un artículo sobre Vanessa Oliveira, a la que conozco personalmente, dónde se contaba cómo había escrito una carta sobre su situación en Dinamarca al anterior primer ministro danés y hoy Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y este no sólo le respondió sino que le ofreció alternativas de carácter público para mejorar su estancia.
Si bien, no soy de las que recorren Internet para buscar blogs, foros y páginas web dónde criticar y felicitar a nuestros queridos políticos, me gusta saber que si alguna vez tengo algo que decir, hay vías de comunicación abiertas con aquellos a los que voté para que tomaran las decisiones en mi nombre, que no habitan en una esfera superior sino que, como todos, están a un click en Facebook.
No hay duda, echaré de menos escribir a un político y que me responda el día que deje Dinamarca.
Sigo jugando a la lotería y rezando a San Pancracio, el santo que se encarga de que no falte trabajo en una casa, para que o me toque un bote de los gordos o el desempleo baje hasta el 10% y así volver a mi España querida. Personalmente, prefiero ser la agraciada de un buen euromillones, pero si al menos el panorama laboral mejorase hasta el punto de que ya no sea una quimera encontrar un trabajo con un sueldo que te permita vivir lejos de casa de los padres, me sentiría con ánimos de abandonar mi estatus de emigrante en tierra de vikingos y volver a ser yo misma entre los míos. No es que aquí se esté mal, pero digamos que los extranjeros no somos precisamente bienvenidos y que cada vez veo más claro que este es un maravilloso país… para los daneses. Por eso no puedo evitar que en mi mente se cuele a menudo la idea de volver a casa, con los míos. Supongo que me he cansado de ser primero inmigrante y luego persona y que cualquier rasgo de lo que soy, de lo que valgo o de lo que puedo o no puedo lleve delante la palabra inmigrante o cualquiera de sus más o menos políticamente correctos sinónimos (indvandrer, nydansker, udlænding, perker).
Fuente:ciudadesdeeuropa.net
Pero cuando fantaseo y me veo de vuelta en España, este país me guiña un ojo, me deslumbra con un rayo de sol y me enseña con una sonrisa esos detalles que hacen maravillosa esta tierra y pienso: “esto lo echaré de menos el día que deje Dinamarca”. Por eso he decidido hacer una lista que iré poniendo en el blog de vez en cuando, una lista de todo lo bueno de por aquí, las cosas sencillas, los pequeños detalles que hacen este país tan especial.
Cosas que echaré de menos cuando deje Dinamarca (CEMCUDD):
1. La puntualidad de los autobuses y la amabilidad de sus conductores.
Al comenzar a vivir en Dinamarca siempre estaba 10 minutos antes en la parada del autobús. Muerta de frío, con las manos enguantadas en los bolsillos e intentando calarme el gorro de lana hasta que me tapaba las orejas, miraba a un lado y otro de la calle esperando ver la mole blanca del coche de línea. Un vistazo arriba de la calle, una ojeada al reloj, un vistazo abajo de la calle, vuelta al reloj. Según se acercaba la hora iba pensando que quizás el autobús había llegado antes de tiempo y que ya se habría ido. ¿Sería posible que lo hubiera perdido? De hecho, estaba sola en la parada. De repente comenzaban a llegar el resto de pasajeros, miraba el reloj, el autobús debería llegar en dos minutos. ¡Y ahí estaba! El destello blanco del bus girando para enfilar hacia la parada, absolutamente puntual.
Dejé de ir 10 minutos antes, ahora voy dos, para asegurarme de que llego a tiempo. A veces, la gran caja blanca ya me está esperando. El conductor mira la hora mientras mantiene la puerta abierta para que todos vayamos subiendo y puntual, arranca hacia su destino.
He cogido la misma línea, hacia el mismo destino, varios días a la semana durante meses. Poco a poco he ido conociendo a todos los conductores. Mi favorito es el charlatán. Siempre encuentra un compañero de tertulia que haga el recorrido de su ruta más ameno. Discute de lo divino y lo humano, siempre sonriente, siempre de buen humor. Genera conversaciones que duran lo que dura un billete, conversaciones que renacen y mutan con cada nuevo pasajero de humor para unos minutos de charla. Le gusta saludar a toques de claxon a las personas que conoce al cruzarse con ellos por los pueblos. Conoce a sus habituales, los atiende con simpatía, sabe dónde suben, dónde bajan…
Un día me apeé un pueblo antes del mío y al día siguiente me dijo:
- ¿Qué pasó ayer? ¿Te bajaste un pueblo antes?
- Sí… yo me baje en… – contesté confusa.
- ¡La próxima vez tienes que decírmelo! Cuando llegamos a tu pueblo pensé que te habrías quedado dormida porque no te bajaste, así que recorrí el autobús buscándote.
Fuente: busbilleder.dk
Otro de mis favoritos es la conductora gordita. No sólo es su buen humor y su sonrisa, aunque ambas se agradecen en las mañanas frías, muy muy temprano, cuando el cuerpo te recuerda que el café no estaba lo suficientemente cargado para soportar la madrugada y el mal tiempo, es que tiene la amabilidad de sacarme de mi ensimismamiento cuando me quedo leyendo en la parada y no me doy cuenta de que el autobús ya está allí. Sino fuera por ella, me habría quedado en tierra en más de una ocasión.
Hace poco, cuando pasaba unos días en otra zona de Dinamarca, llegué tarde a coger el bus. Vi como me adelantaba calle abajo y comencé a correr. Corría mirando el reloj, sabiendo que era tarde, que lo iba a perder, pero confiaba en la misericordia del conductor, que se apiadara de mí, me esperara y me dejara subir. Interiormente, sin embargo, estaba convencida de que iba a ver como las puertas se cerraban justo cuando me faltaran dos pasos para alcanzarlas, que todo terminaría con el autobús sobrepasándome mientras el conductor me miraba con una sonrisa pícara, de satisfacción malvada.
Sin resuello, llegué aún con las puertas abiertas, subí los dos peldaños de entrada y saqué el bonobús. ¡No funcionaba! Malditas máquinas del infierno. ¡Lo que me faltaba! Miré con consternación al conductor, segura de que esto sería el colmo de su paciencia, y esperando alguna frase sarcástica cargada con una regañina encubierta. Nada más lejos, se levantó del volante, vino a la máquina, hizo unas bromas y tras varios intentos y sucesivos estiramientos del cartoncillo, consiguió que funcionara, con lo que pudimos, por fin, emprender la marcha, sin reproches.
Echaré de menos los autobuses y sus amables conductores el día que deje Dinamarca.
Las candidaturas a ciudad olímpica han despertado este año un gran interés en Dinamarca ya que la decisión de quién organizará las próximas olimpiadas de 2016 se tomará mañana en Copenhague. Por ello, durante esta última semana los informativos se han llenado de noticias en relación a los ilustres invitados que acogerá el país y cuanto dinero se están dejando las distintas delegaciones. La atención de los daneses sin duda está centrada en la visita de última hora anunciada por Barack Obama. Durante toda la semana, la inminente llegada del presidente de Estados Unidos y todo lo que esta implica ha tenido un bloque propio en los principales informativos del país. Pero a parte de él pocos son los visitantes que despiertan interés en Dinamarca.
La gran sensación ha sido la aparición de Oprah Winfrey que ha venido a apoyar la candidatura de Chicago. Además, realizará desde aquí su famoso talkshow que en ocasiones se puede ver en algunas emisoras del país. Oprah ha alabado la ciudad de Copenhague y a sus mujeres en sus intervenciones públicas y declaraciones a los medios, lo que sin duda hace que se gane la simpatía de este país dónde hay una gran fascinación por todo lo americano. Michelle Obama, que se ha adelantado algunos días a la llegada de su marido, también ha disfrutado de la atención de los medios, especialmente por el buen humor que derrocha y su divertida rivalidad personal con la candidatura de Río de Janeiro. Pelé es otra de las grandes figuras que se pueden ver estos días en Copenhague. Ha venido a apoyar la candidatura de su país y ha realizado diferentes apariciones públicas, todas ellas relacionadas con el mundo del deporte. Con ello ha conseguido que se hable aún más de Río de Janeiro, ciudad marcada en todas las quinielas como la gran favorita.
Por fin ayer vi al Rey en un informativo, los 15 segundos que tardó en salir por la puerta del avión detrás de la Reina Dña. Sofía a su llegada a Copenhague. Hacía mucho viento.
Y a todo esto, ¿viene Zapatero?
Ahora que el escándalo sobre el vídeo de Visitdenmark, dónde una joven buscaba al padre de su hijo, ha llenado tanto los medios de comunicación daneses cómo internacionales llega el tiempo de las disculpas y las justificaciones.
Fuente: Ekstra Bladet
Visitdenmark sigue, en cierta manera, defendiendo el vídeo y asegurando que “es un buen ejemplo de mujeres danesas dignas e independientes que no temen tomar sus propias decisiones”. Sin embargo, parece que el mensaje que ha llegado más claramente es: Dinamarca es un país lleno de mujeres atractivas dispuestas a irse a la cama con desconocidos. Ven a Dinamarca y disfruta de sexo sin compromiso.
Tampoco existe una justificación económica tras dicha campaña. La idea de colgar un vídeo en Youtube y dejar que sean los internautas quienes lo propaguen no ha resultado tan barata como se podía creer en un principio. La “campaña” de Visitdenmark ha costado 1,6 millones de coronas, casi 225.000 €, que han salido directamente del bolsillo de los ciudadanos daneses ya que la organización es de carácter público.
Como suele ocurrir en estos casos, ha comenzado la caza del responsable último al que poder culpar y algunos señalan con el dedo a la directora de Visitdenmark, Dorte Kiilerich, que en su defensa dice: “Yo no soy responsable sobre el modo en que la gente percibe el vídeo”. A lo que han respondido entre otros el Presidente de la Junta Directiva de la organización, Georg Sørensen, que es precisamente su trabajo tener en cuenta el efecto que producirá una determinada campaña.
Ays, con lo fácil que hubiera sido colgar simplemente un vídeo de la sirenita….
Una pobre joven danesa está buscando al padre de su hijo de año y medio. Lo conoció en una noche de copas en Copenhague, se emborracharon juntos, hicieron el amor y ella quedó embarazada. A la mañana siguiente, él había desaparecido y ella no recuerda su nombre, ni su país de origen. Por eso ha decidido hacer este vídeo, colgarlo en Youtube y confiar en que el padre del niño lo vea y sepa que tiene un hijo.
Más de 800.000 personas han visto y difundido este vídeo en un intento de ayudar a la pobre madre pero no ha sido posible encontrar al padre de la criatura, probablemente porque todo es una gran mentira.
El vídeo es marketing viral encargado por la oficina de turismo danesa de financiación pública, Visitdenmark, y con él se quiere mostrar Dinamarca como un país liberal.
Ahora que la verdad se ha salido a la luz, miles de personas, que sienten que han sido estafadas y que se ha abusado de sus buenas intenciones, escriben mensajes furiosos al mail que aparecía en el vídeo y en el guestbook de Visitdenmark. Los ciudadanos daneses están por su parte estupefactos e indignados por el uso que se ha dado a sus impuestos.
¿No hay límites morales para la publicidad? ¿Se puede decir que la campaña ha sido un éxito por el gran número de personas al que ha llegado? ¿Se percibe Dinamarca gracias a él como un país liberal?
¿Qué pensarías si mañana un político del PP o el PSOE se levantara en el parlamento para proponer la ilegalización del burka porque es antiespañol? ¿Chistoso? Imagina que dejamos de discutir si el burka es un símbolo religioso o simplemente una forma de represión de las mujeres musulmanas y centramos la cuestión en si el burka es patriótico o no y si, como algo antiespañol, debería prohibirse. Esto está ocurriendo en Dinamarca.
Comienza el curso político danés y el nuevo portavoz de integración del partido de derechas Conservador (Konservativ), Naser Khader, anuncia que va a presentar una proposición de ley encaminada a la prohibición tanto del burka, el que lleva la red por delante de los ojos, como del niqab, el que es completamente negro y deja una ranura abierta a la altura de los ojos. Lo chocante de la propuesta es uno de los principales argumentos esgrimidos en ella: “ el burka no es danés” (udansk) o quizás en una traducción más adecuada, es antidanés. Sólo en segundo lugar debe prohibirse como forma de represión para las mujeres y en última instancia, porque representa un problema de seguridad.
Sin entrar a considerar si el burka debe prohibirse o no, argumentar que esta prenda es antidanesa, en resumidas cuentas, que no es patriótica, que no forma parte de lo que entendemos por Dinamarca, tiene cierto regusto a los pasados días de la época franquista, guarda cierta familiaridad con el concepto de antiespañol usado para tildar algo de no deseable o simplemente para que esto fuera prohibido. Pero mientras en España se abusaba del concepto de patria, de identidad española (o españolismo) y de su opuesto lo “antiespañol” dentro de un contexto de dictadura de carácter fascista, en el caso de Dinamarca hablamos de un país de larga tradición democrática y de lucha por las libertades sociales. El uso reiterado de esta clase de argumentos suena por tanto sorprendente y, cuando menos, preocupante.
Lo más doloroso de la argumentación de este político danés es que con ella se pretende, simple y llanamente, sembrar una vez más la polémica en un país donde el ambiente ya está suficientemente caldeado en todo lo relacionado con la minoría musulmana que vive en él. De hecho, es prácticamente imposible encontrar en Dinamarca mujeres vestidas con el burka. Todo ello ha llevado a trivializar el debate con argumentos vacíos que no se centran ni en el auténtico problema, la represión de la mujer en el Islam, ni en la finalidad última de la propuesta, limitar un poco más la integración de los musulmanes y su religión en la sociedad danesa.
Argumentos a favor y en contra
En la misma tónica que el patriotismo del burka, se ha apoyado su prohibición, entre otros, con estos dos argumentos:
Brian Mikkelsen, Ministro de Justicia danés: “Pensamos que es una buena idea porque se tienen que poder ver los ojos y la cara de la gente cuando dos personas se comunican. También trata sobre la seguridad viaria, cuando se conduce un coche, se ha de poder mirar para todos lados.”
Imagino que también se prohibirá la fea costumbre de dejarse puestas las gafas de sol mientras se está hablando con alguien….
Naser Khader, portavoz de inmigración del partido conservador: “No queremos tener burkas en Dinamarca. Simplemente no podemos aceptar que algunos de nuestros ciudadanos vayan con la cara tapada.”
Si esa es la intención de la propuesta supongo que también serán prohibidos los pasamontañas, las máscaras de carnaval y llevar la bufanda demasiado subida cuando también se usa gorro. Las bandanas atadas a la altura de la nariz, por supuesto, también tendrán que estar en la ley.
Mientras en España el gobierno quiere poner en marcha la controvertida subvención de 420€ para todos aquellos que no reciben ninguna prestación, la Ministra de Trabajo danesa, Inger Støjberg, ha dicho: “Es responsabilidad de cada uno prepararse para el caso de estar sin trabajo. Es una elección personal, contratar o no, un seguro de desempleo.”
Según los cálculos de la Confederación de Sindicatos de Dinamarca (LO), hay 71.000 daneses en paro sin ningún tipo de ingresos, es decir el 2,5 % de la población activa. Principalmente son jóvenes con menos de 29 años los que están exentos del subsidio de desempleo. Esto puede deberse a que tienen sus propios ahorros o que hay algún miembro en la familia que percibe un sueldo relativamente alto. El estado considera en estos casos, que la persona en cuestión tiene suficientes recursos para mantenerse y por ello no necesita de ayuda pública.
Aunque en un principio pueda resultar completamente lógico que sólo se tenga acceso a una subvención cuando no exista ningún otro medio de subsistencia, lo que resulta chocante es el salto de perspectiva realizado por la ministra para dar fin a la ayuda al desempleo. Ya no es el estado quien debe proteger, especialmente en tiempos de crisis, a aquellos que pierden su trabajo y por tanto su medio de subsistencia, es una responsabilidad personal haber contratado un seguro de desempleo o tener ahorros suficientes para mantenerse cuando vengan malos tiempos. Una asombrosa marcha atrás en política social en la que la solidaridad se deja de lado para dar lugar al “cada uno es responsable de sí mismo”.
Contrasta esta concepción del papel del estado, cada vez más extendida entre el gobierno de derechas danés, con la tendencia del partido socialista en España a derrochar en subvenciones. Esta dispar situación parece un claro ejemplo del “ni tanto, ni tan calvo”.
Por un lado, la creencia en el estado del bienestar obliga a la solidaridad, a sostener con el esfuerzo tributario de todos los ciudadanos a los enfermos, los discapacitados, los que necesitan formación, los que necesitan una oportunidad, a los que las circunstancias sitúan en un mal momento… Pero esto no quiere decir que la única vía para hacerlo sea la subvención directa. Se trata únicamente de una solución a corto plazo de la que se suelen beneficiar no sólo los que lo necesitan, sino también los aprovechados acostumbrados a vivir de ella, los del “no voy a ser yo menos” que teniendo de sobra no desperdician la oportunidad de tener un poco más.
Por otro, se puede atribuir la plena responsabilidad al ciudadano sobre sí mismo para encontrar un modo de sobrevivir cuando vengan mal dadas, pero es difícil imaginar como alguien puede evitar, por ejemplo, que llegue un día en que por un accidente no se pueda seguir trabajando, caer en una depresión y necesitar una baja, ser despedido por la crisis económica y no poder encontrar un nuevo trabajo en meses… Sin el colchón salvavidas del estado, detrás de un tropiezo sólo espera la miseria y en nuestra sociedad es imposible escalar desde el fondo del pozo.
En la escuela Tove Ditlevsens de Copenhague han decidido implantar clases de educación sexual en sexto de primaria. En ellas, los alumnos de 12 años del centro tienen la oportunidad de aprender sobre flirteo, masturbación y las peculiaridades y diferencias de la anatomía femenina y masculina.
Fuente: Politiken
Maya Degn Litrup, la profesora que imparte las clases, opina que es la edad adecuada para comenzar a recibir este tipo de instrucción, es el momento en que los niños se convierten en jóvenes: “Se producen muchos cambios físicos y hormonales y es muy confuso para muchos de ellos. Les salen granos, comienzan a oler a sudor en las axilas y la mitad de las chicas ya tienen la regla”. De hecho, en opinión de Suzanne Bjerregaard, directora de la fundación danesa Sexo y Salud: “Los niños saben mucho o, en cualquier caso, han oído hablar de penetración, sexo anal y sexo con animales. Por medio de la publicidad y la televisión, experimentan la sexualidad y ven a gente desnuda desde muy temprano”. De hecho, un estudio de dicha fundación muestra que el 92% de los adolescentes de entre 12 y 18 años ha visto porno.
El propósito de la escuela Tove Ditlevsens es crear un ambiente aséptico donde hablar de sexualidad sin prejuicios, según Maya Dengn Litrup: “Es difícil preguntar a tus padres cosas como qué es el flujo”.
Dado que la edad media en Dinamarca para mantener relaciones sexuales por primera vez son los 16,5 años, tanto expertos como autoridades conminan a escuelas y padres a hablar abiertamente sobre sexo para que los niños puedan tener toda la información que necesitan. De esta manera quizás se puedan enmendar algunas de las cifras negativas mostradas por los últimos estudios sobre sexo y adolescentes:
El 41% de los adolescentes practican sexo sin protección
El 25% de los chicos y el 10% de las chicas entre 15 y 24 años piensan que está bien tener sexo sin protección.
El 10% de los adolescentes entre 15 y 24 años contrae Clamidia.
Un tercio de los adolescentes sexualmente activos prefieren contraer una enfermedad de transmisión sexual que pasar la vergüenza de comprar condones. Por eso un cuarto de los adolescentes se contagian de alguna ETS antes de cumplir 25.
Personalmente me pregunto, a los 12 años ¿ no es muy temprano para hablar de sexo?, ¿para saber ya todo lo necesario? ¿No es demasiado pronto para empezar a practicar, a pensar en sexo?
Supongo que a esa edad tenía preguntas, pero mis fantasías no llegaban más allá de besos románticos. Quizás yo era una pardilla, o quizás eran otros tiempos…
¿Hay que dar clases de sexualidad para que estén preparados y esperar a la vez que no empiecen a mantener relaciones sexuales a los 12 años, o los 12 años se ha convertido en una edad perfectamente normal para el sexo?
Lo contado más arriba ¿es algo exclusivo de Dinamarca o se puede decir que España la relación adolescentes/sexo es la misma?
¿Recuerdas el barco en el que vivía Sonny Crockett en “Corrupción en Miami”, aquel custodiado por un Caimán? Si desde entonces has deseado tener una casa-barco, tu deseo puede cumplirse en Dinamarca.
Fuente: Feriepartner
A lo largo de la costa danesa, en los fiordos e incluso en el mismo Copenhague, se han construido algunos vecindarios de casas-barco ancladas en la orilla del mar. Se trata de chalet flotantes que en la mayoría de los casos no están hechos para navegar pero que te permitirán una vida mecido por las olas del mar. Cada mañana despertarás con el
horizonte anaranjado de la salida del sol y cada tarde disfrutarás de entradas de primera fila a los más bellos atardeceres.
Casa barco en Bork Havn
El susurro de las olas acompañará tus sueños y en verano, tu terraza será el trampolín desde el que saltar a las cálidas aguas del océano.
Tu sueño sólo puede truncarse por el vil dinero, una casa barco cuesta entre 320.000€ y 486.000€
Tentada por los vistosos anuncios de la Biblioteca Humana, acudí al “Jardín Real” en su busca.
Fuente: Politiken
Lo cierto, es que no se reconocían las estanterías que se podían ver en los anuncios, aquí los “libros” lucían camisetas negras, por lo que era necesario recurrir a un catálogo con descripciones de los diferentes tipos y las características que podían dar lugar a prejuicios. El amable personal situado tras los mostradores informaba del momento en que un determinado “libro” quedaba disponible, y si tocaba esperar, se podía matar el tiempo con una taza de café con tarta o fruta, un refresco y un sándwich o una agradable charla con uno de los organizadores u otro de los “libros” que no estaban en préstamo en ese momento. El caso es que no había la afluencia esperada en un soleado, aunque con viento, mediodía de sábado como este.
El ambiente era amistoso y libre de conflictos. El “libro” con el que mantuve una charla, participa por segunda vez, la primera había sido en el Festival de Roskilde en el año 2000 dentro de la iniciativa “Stop a la violencia”. Aquella vez se presentó como aficionado del Brøndby, un equipo de fútbol que despierta rivalidades como las Madrid-Barça, pero en esta ocasión lo encuentro como víctima de un accidente ferroviario en el que ha perdido una mano y una pierna. Me cuenta que todavía no ha estado en préstamo con alguien que tenga prejuicios contra él. La mayoría se interesan por su situación, en este marco no resulta ofensivo preguntar a un discapacitado sobre el cómo y el porqué de su discapacidad. Además, uno de quienes lo alquilaron le pidió consejos sobre cómo debía comportarse con un amigo que acaba de sufrir un accidente.
Una señora está en el mostrador a la busca de un auditor pero no tienen ninguno, tampoco hay trabajadores inmobiliarios, pero le dicen que mañana tendrán un abogado. Cuando le pregunto sobre sus prejuicios contra esas personas me contesta que necesita algunos consejos ¡para vender su casa! En un banco está sentado un agente de uniforme que ofrece orientación profesional a un adolescente que ha venido con su madre. Más allá, una señora de 76 años habla con un pintor de graffitis. Alguien pintó en la puerta de su casa y quiere saber qué tiene de divertido pintar las paredes de las casas de los demás.
Zóe Kofod, una de las organizadoras, me permitió amablemente hacerle esta pequeña entrevista:
Definitivamente volví a casa de la Biblioteca Humana en un agradable estado de ánimo pero sin mis expectativas cumplidas. No había ninguna recopilación multicolor dónde algunos de mis “objetos de prejuicio” estuvieran representados. Ninguno de los “libros” resultaba repulsivo para mi. No había ni borrachos ni sujetos apestosos, ningún pandillero dopado con Epo acompañado de su perro de presa, tampoco viejas viudas malhumoradas bañadas en perfume pesado…
La iniciativa se promocionó como algo mucho más provocador de lo que fue en realidad. Es dudoso que una charla de media hora en la Biblioteca Humana con una stripper en ropa de diario , pueda reprimir los prejuicios que uno siente cuando se la encuentra una noche a las puertas de un café mientras se está esperando un taxi en medio de la zona de prostitución y narcotráfico.
Pero por supuesto, en una gran ciudad como Copenhague, donde casi cada vez que alguien te dirige la palabra por la calle lo percibes como un posible peligro, cabe la esperanza de que con la Biblioteca Humana cambie esta tendencia y florezca la capacidad de hablar con los extraños.